18 octubre 2011

La diócesis de Zárate-Campana tuvo en Pilar su 5ta. Misión Joven, como todos los años

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Culminó la Vta. Misión Joven diocesana (16 de octubre)
Tuvo lugar en Pilar (ejido urbano de la ciudad, en parroquia de Nuestra Señora del Pilar)
Como todos los años, la Misión Joven convocó una multitud de jóvenes misioneros, quienes vivieron la profunda alegría de evangelizar, al mismo tiempo que afianzaron su fe y compromiso con Cristo y la Iglesia, de acuerdo con las palabras del Beato Juan Pablo II: “la fe se fortalece dándola” (de la Redemptoris misio).

La logística organizacional, el laborioso y silencioso trabajo de la cocina y el encargo de la alimentación de los jóvenes, la organización de las visitas a las familias y las dinámicas de grupo, el equipo litúrgico y de música, estuvieron a cargo de la delegación de Pastoral de Juventud y de la parroquia anfitriona, Nuestra Señora del Pilar.
La Misión Joven es organizada por la pastoral de Juventud (a cargo del P. Hugo Lovatto con el secretariado diocesano) y con apoyo de la delegación de misiones, la puesta a disposición de la parroquia que pide la misión y toma a cargo su organización, y el acompañamiento continuo del Obispo y de los organismos pastorales diocesanos.
Este año fueron 527 los jóvenes participantes, entre los cerca de 500 inscriptos en la delegación de Juventud y los restantes “servidores” pertenecientes a la parroquia. Durante la misión se tuvo visitas a las familias del lugar, evangelización y misión realizadas por los jóvenes, y algunos actos especiales, de carácter litúrgico, y animación misionera, así como estuvieron a disposición durante los días de misión los sacerdotes diocesanos que, numerosos (más de 20) acudieron para administrar el sacramento de la reconciliación.

Las parroquias del partido de Pilar prestaron una colaboración activa y muchos de los jóvenes misioneros eran provenientes de ellas, pero también de parroquias de Zárate, de Campana, de Baradero, de San Antonio de Areco, de Exaltación de la Cruz y de Escobar.
Durante la misión se tuvieron también algunos espectáculos, como el musical católico, a cargo del P. Poli, secundado por los jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de Pilar, procesión nocturna, y distintas dinámicas de grupo, que afianzaron a los jóvenes en su espíritu misionero.
En la misa de clausura, el domingo 16 de octubre, a las 11, concelebrada por 15 sacerdotes, con la asistencia de todos los seminaristas, fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco, el vicario, Mons. Edgardo Galuppo, el Rector del Seminario, Mons. Santiago Herrera, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y otros sacerdotes del decanato y del resto de la diócesis.

En su homilía el Obispo destacó el espíritu misionero y esperanzador de los jóvenes, fruto de la presencia del Espíritu Santo, e hizo referencia al sentido de la misión, a la necesidad de ser “concordantes” (en el sentido de aportar concordia y unión de los corazones) y “esperanzados”, antes que “discordantes” y “quejosos”, porque con estas dos actitudes últimas, la Iglesia no hace misión. Agradeció a todos, autoridades presentes, a los laicos, especialmente a quienes tuvieron a cargo la logística de la misión (de la parroquia de Ntra. Sra. del Pilar), al colegio “Nuestra Señora del Pilar” que prestó toda su colaboración, y en especial a los jóvenes misioneros, quienes multitudinariamente participaron de la misa, junto con otros jóvenes y familias de la zona. También destacó el sentido de la “nueva evangelización”, a la expresión del Beato Juan Pablo II en la Redemptoris missio (“la fe se fortalece dándola”) y al anuncio que esa misma mañana había hecho el Papa Benedicto XVI acerca de la próxima convocación al “Año de la fe”.
A continuación ofrecemos algunos aspectos del Plan pastoral que se refieren a la Misión Joven.
La «Misión Joven» diocesana, se encuentra en el contexto de nuestra opción por la comunión y la misionariedad, que han quedado plasmados en nuestro «Plan Pastoral diocesano», el cual, en la INTRODUCCIÓN, I: «ORIENTACIÓN FUNDAMENTAL del PLAN» nos habla en primer lugar de la dimensión «discipular» a la que nos llama el Documento de Aparecida, a saber:
“En este sentido, dicho Documento de Aparecida nos lleva a ver en dicha pastoral orgánica una dimensión discipular: “Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa”.
La «conversión a Jesucristo» es fundamental para redescubrir el sentido de la misión; por esta causa sigue diciéndonos nuestro «Plan»:
“A los fines de asegurar la vitalidad de esta pastoral ordinaria y orgánica sobre todo hemos de retomar con energía el proceso de la reforma y conversión de nuestras parroquias, procurando su renovación en profundidad y en ámbito evangelizador, aprovechando la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados, asumiendo de modo decidido y convencido un «estado permanente de misión», en primer lugar dentro de su propio territorio”.
Por supuesto, tenemos una historia, y la vocación por la dimensión misionera de toda la pastoral hemos venido trabajándola en las distintas instancias de nuestra Iglesia local desde hace más de tres años. En nuestro «Plan Pastoral» (en el capítulo I: «EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER»), en el n. 2, se nos brindan «Orientaciones programáticas efectivamente realizadas y re-asumidas en este Plan Pastoral», entre las cuales las siguientes: -La Misión como una necesidad permanente y una actitud necesaria para la evangelización de nuestra diócesis. -El impulso de la Pastoral de Juventud y Pastoral Vocacional -El apoyo a los Movimientos eclesiales en la diócesis y a su integración en la Pastoral orgánica. Asimismo, en el capítulo I, n. 7, cuando se habla de la profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral, se nos recuerda a todos que “(…) el Proyecto pastoral debe profundizarse aún más al considerar el aspecto evangelizador, el objetivo de lograr una diócesis misionera. También en ese sentido, el «camino recorrido», o la misma realidad eclesial vivida, tiene mucho para proponernos. Ya se había reflexionado sobre la necesidad de la misión entendida en primer lugar hacia dentro de la misma comunidad diocesana. Ése es el sentido del llamado “estado de misión”. En el Mensaje que nos dirigió nuestro Obispo con motivo de la apertura del «Año Paulino Jubilar» nos decía nuestro Pastor: “Este tiempo de gracia es ocasión propicia también para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables, tema al cual el Papa le ha dedicado una especial consideración en la segunda parte de su Encíclica «Deus Caritas est». No existe caridad sin justicia. Al mismo tiempo, el cristiano está llamado a buscar siempre la justicia, llevando dentro de sí el impulso superador que proviene del Amor, que supone la justicia y la trasciende. Reaprender a ser justos, a compartir, a crear condiciones de justicia y paz, implica abrir el corazón a Dios y a los hermanos. Que sea éste un tiempo en que podamos ver cómo la fe abre puertas extraordinarias al trabajo por un orden justo en la sociedad, a una «caridad social» rectamente entendida y aplicada, y en particular en lo referente a los fieles laicos, en la participación personal en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos” (Carta pastoral del Obispo con motivo del Año Paulino”) Ahora entonces, fijémonos en la referencia concreta que hace el «Plan Pastoral diocesano» a las misiones juveniles (capítulo I, n. 7): “La propuesta y puesta en práctica de las «misiones juveniles» llevadas a cabo en distintas ciudades y localidades de la diócesis por parte de grupos de jóvenes misioneros ha tenido una importancia clave en el conocimiento mutuo, en el amor por el sentido de la misión, y en la revitalización de comunidades católicas que hasta ahora habían sido visitadas más bien por otros grupos religiosos o incluso por sectas”. Conjugando la Pastoral Litúrgica, con la de Juventud, con la Pastoral misionera, la vocacional y la caritativa institucional, fueron planificadas las misiones juveniles en el mismo lugar, ciudad o partido donde iban a ser celebradas las Fiestas Patronales diocesanas (en torno al 8 de mayo), día en que se viene llevando a cabo una entera «Jornada Pastoral», compuesta principalmente por la dimensión catequística, juvenil y caritativa”. Todo un programa de vida y de vida misionera. Pongamos aquí nuestro corazón, para que tantos hermanos se encuentren con la Palabra de Jesucristo, con la Eucaristía, que se reconcilien con el Señor y con la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, que se reconcilien con el Amor con el que Dios nos amó, y dén de ese Amor a los demás, para construir una sociedad nueva.

14 octubre 2011

Son 500 los jóvenes inscriptos para la Misión Joven en Pilar, que dio inicio con la Fiesta de la Virgen del Pilar

Las festividades de Nuestra Señora del Pilar, en las que estuvieron presentes nuestro obispo, Mons. Oscar Sarlinga, 25 sacerdotes (entre los cuales Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco y el Pbro. Oscar Iglesias, decano de Pilar), diáconos permanentes y muy numerosos fieles, tuvieron este año un significado especial, de carácter misional. Se hallaban presentes en la misa el Sr. Itendente municipal y distintas autoridades municipales.
Como todos los años, ya en las fiestas patronales de la diócesis (el 8 de mayo) o en otra festividad de la Virgen María (en este caso, el 12 de octubre) la diócesis de Zárate-Campana da inicio a la “Misión Joven”, es decir, el gesto de misionariedad que jóvenes misioneros realizan en una localidad o ciudad que se elige el año anterior por el consejo presbiteral. Para este año 2011 se eligió la fecha en torno de Nuestra Señora del Pilar puesto que para la fecha de la Virgen de Luján numerosos laicos (y también el obispo) participaron del Ier. Congreso Nacional de Doctrina social de la Iglesia.
Según datos de la Delegación de Pastoral de Juventud, este año son cerca de 500 (inscriptos al día de ayer, 12) los jóvenes que misionarán la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Pilar (Provincia de Buenos Aires) con el lema “Con María, anunciemos al Dios de la Vida”. Se informará del curso de la misión en esta página web del obispado y en la página web de la parroquia del Pilar (http://www.parroquiadelpilar.org.ar/index.html), que puede consultarse también desde ésta.
En cuanto a las festividades en sí de Nuestra Señora del Pilar, con multitudinaria participación, pese a las persistentes lluvias, dieron inicio, como se ha dicho, al estado de misión, que durará hasta el día 16, con la misa de clausura, que presidirá el obispo. Ya en la vigilia del 12 de octubre, los jóvenes de la comunidad parroquial comenzaron las “Mil Ave María” en el templo parroquial, habiendo finalizado con el “Rosario iluminado” a las 24.
La novena de las fiestas patronales incluyó la temática de la caridad, el afianzamiento de la comunidad parroquial como “comunidad de comunidades”, los enfermos, la oración por los difuntos, los jóvenes y las bienaventuranzas, la familia, la educación y la misionariedad (el estado de misión y la dimensión misionera de la pastoral, e incluso de toda la vida cristiana en tanto testimonial), lo cual, como dijo Mons. Sarlinga en su homilía del día 12, constituyen otros tantos “pilares” que cimientan la pastoral parroquial y diocesana. En presencia de las autoridades municipales y de todo el pueblo, el Obispo se refirió a la lectura de la carta de San Pablo a los Romanos, y dijo que constituía como “todo un código de ética católica”, es decir, de auténtica moral, y mencionó a continuación las realizaciones prácticas de “vivir en armonía y en paz” como pide el Apóstol, “siendo que en toda sociedad, algunos conflictos son inevitables, pero siempre han de ser resueltos en la justicia y en la paz” –dijo-. Narró luego la aparición de la Santísima Virgen al Apóstol Santiago y a los discípulos, en el año 40, en Caesaraugusta (Zaragoza) y como los confortó con la virtud de la fortaleza, “la cual debemos siempre implorar de Dios, junto con la alegría, “la alegría discipular” –mencionó- citando a San Agustín, al que llamó “profundo conocedor del alma (y de la «psykhé») humana”, y se refirió a una de sus cartas en la que habla del tema, a saber: “Dado que Jesús mismo es la alegría de sus discípulos, esta afirmación del Señor se halla en perfecta armonía con lo que dice San Pablo: «Una vez resucitado de entre los muertos, Cristo no muere más, y la muerte ya no tiene poder sobre él»” (SAN AGUSTÍN, In Joannem, 101,3). Acotó Mons. Sarlinga que “el desafío, sin embargo, radica en entrar cada día más en contacto existencial con Jesús Resucitado, a través de la vida del discípulo, la oración, los sacramentos y la práctica de la virtud teologal de la caridad, y su dimensión social en la solidaridad”.
Al término de la eucaristía, el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco, saludó y agradeció al Obispo, al Sr. Intendente y autoridades presentes, y a toda la comunidad parroquial, a la cual agradeció especialmente la colaboración en las fiestas patronales, a la vez que dio noticia del inicio de la Misión joven y explicó cómo se irá desarrollando en sus diversos momentos de oración y actividades misionales.
Para información sobre el curso de la misión en:
http://www.parroquiadelpilar.org.ar/index.html

05 octubre 2011

Colación de ministerios en la catedral Santa Florentina

Numerosos fueron los seminaristas que recibieron la admisión a las Sagradas Órdenes en la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana, y también el obispo confirió el lectorado. Asimismo, recibieron ministerios los candidatos al diaconado permanente, perrtenecientes a la Escuela diocesana de ministerios. En la diócesis se ha producido un aumento de las vocaciones sacerdotales, y al mismo tiempo, conforme al Plan pastoral, se ha señalado que el diaconado permanente es una vocación específica, que no suple al sacerdocio ministerial sino que desempeña una misión propia en la Iglesia. Señaladamente se ha notado que los mismos diáconos permanentes se han ocupado en las parroquias por el aumento, perseverancia y santificación de las vocaciones sacerdotales y religiosas, y en algunos casos forman parte de las obras de las vocaciones parroquiales.

Después de la proclamación del evangelio el obispo se dirijio a los seminaristas con estas palabras:
Ustedes queridos hijos se presentan hoy a la iglesia para ser admitidos como candidatos al orden sagrado. Cristo mandó "rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha". Ustedes conociendo la preocupación del Señor por su pueblo y teniendo en cuenta la necesidad de la Iglesia, se sienten preparados para responder con generosidad al llamado del Señor y decirle con el profeta "aqui estoy, enviame", y confiando en él esperen realizar con fidelidad su vocación.

Luego se refirio a los lectores y acólitos exhortandolos con palabras paternales:
Como lectores ayudarán en la misión de predicar el evangelio a todos los hombres y por eso recibirán un oficio particular en el pueblo de Dios: oficio que está al servicio de la fe que se nutre de la Palabra de Dios. Vivan este ministerio con total comunión de fe. Ustedes futuros acólitos participarán de un modo singular en el ministerio de la Iglesia cuya vida tiene su cumbre y fuente en la eucaristía, por la que es edificado y crece el pueblo de Dios.

Por último con encendidas palabras invito a los fieles presentes y en especial a los seminaristas y sacerdotes a pedir la gracia de revivificar en todos nosotros la esperanza teologal, a cultivar una verdadera pasión por la evangelización y misión de la Iglesia, y a no dejarse desanimar por las insidias del enemigo, el se manifiesta de diferentes formas en el mundo, tantas veces a través de estructuras, de la índole que fuera, para hacer ver de tal modo que no obra "personalmente" con su insidia (citó para ello un discurso del Beato Papa Juan Pablo II en la isla de Madeira, de 1995) y señaló que es el pecado y sus consecuencias, que siempre es "de las personas" (aunque afecte a las estructuras) el que actúa, y que hemos de vencer toda insidia, todo movimiento al desánimo y al desencanto, con la Gracia de Dios y la ayuda de la Virgen.

Muy numerosos fueron los jóvenes presentes, amigos y familiares de los seminaristas, y también miembros de las familias de los candidatos al diaconado permanente.

Luego de la misa el obispo junto a algunas decenas de sacerdotes, más los amigos y familiares de los seminaristas compartieron un fraterno agape en el Club de Bomberos voluntarios de la ciudad de Campana.

20 septiembre 2011

Crónica del acto en colegio Santa María de Belén de Escobar- 10 de septiembre de 2011

En el amplio y pulcro oratorio del Colegio Episcopal Santa María de Belén de Escobar para participar inscripto en el contexto de los 35 años de la creación de la Diócesis de Zárate-Campana por el Papa Pablo VI, en el año de la Amistad Argentino Polaca y en el décimo aniversario de la entronización de la tela gemela a la actual, en la Catedral San Gregorio Iluminador de Buenos Aires y con la adhesión de los dos consejos diocesanos de la Legión de María- asociación internacional de apostolado seglar- en los 90 años de su fundación, el señor obispo Monseñor Dr. Oscar Domingo Sarlinga bendijo y entronizó con rito solemne dicha imagen .El acto litúrgico contó con la apoyatura de voces del Coro Cocatedralicio bajo la dirección del maestro Mariano Di Batistta, y la locución del señor José Cuello.
El Evangelio, propio de la fiesta de la Natividad de la B.V.M. fue proclamado por el Pbro. Mauricio Aracena, quien a su vez asistió como ceremoniero al señor obispo. En su breve pero sustanciosa homilía, el señor obispo agradeció a referentes institucionales presentes, se detuvo en el misterio de la Virgen María y la Redención, sus diversas advocaciones y el hilo conductor que une a esta aclamada reina de la “Españas” que incluye a todo el mundo de habla hispana, como a su vertebración en la primer evangelización del Nuevo Mundo, y a su presencia en lugares tan distantes como Codén (Polonia) y su singular ingreso en nuestro país en una catedral ortodoxa. Y su apronimia con la advocación originada en México en 1531, que en un mismo vocablo, hizo comprensible en dos advocaciones diversas por su origen, modo y misterio a la misma Siempre Virgen María Madre de Dios. Destacó la presencia de colectividades, polaca, boliviana, portuguesa, como a Belén de Escobar ciudad de colectividades. Recordó que en este año del 35 aniversario de la creación de la diócesis por SS. Pablo VI, y en el año de la amistad argentino polaca, este acto constituye un eslabón festivo y expresión de diálogo de culturas.
El señor obispo se trasladó luego hasta el lugar de la entronización de la imagen de la Santísima Virgen. A su llegada Monseñor Licenciado Marcelo Monteagudo, Representante Legal del Colegio Santa María, y el Pbro. Dr. Néstor Daniel Villa, donante del lienzo sagrado, donación efectuada en memoria de sus padres, Carlos y Mercedes Calvo de Villa, y con ellos Don Ramón Zacharski y su hijo Lucas, referentes de los cuadros pastorales de la ciudad, y en su condición de descendientes de polacos en el año de Amistad Argentino Polaca, descubrieron la sagrada imagen. Junto a la imagen, una leyenda explicativa finamente enmarcada encuadra origen, extensión, vigencia y sentido de la advocación, y un escudo de Armenia en madera labrada – donación del arzobispo armenio apostólico Kissag Mouradiàn- señala la vinculación y hermanamiento de ambas entronizaciones (San Gregorio Iluminador 2001- Belén de Escobar 2011). Luego de la bendición, fue elevada una alabanza a la Santísima Virgen en kechua por Sotelo Ortega, del consejo”Nuestra Señora de Urkupiña” de la curia de la Legión de María de Presidente Derqui.
Entre los presentes señalamos al señor Presidente de la Casa De La Unión Europea—Don Guido Butticci-y miembros de dicha institución, al señor Vicecónsul de España en Zárate, Don Juan Carlos Rodríguez, al Lic. Jorge A. Bulín Presidente de la Comisión Diocesana Justicia y Paz y miembros de la Comisión, a la Presidente Delegada de la Asociación Amigos de Santa Brígida de Suecia- Dña. Ma. Esther S. de De Dominicis, a miembros de los Centros de Piedad Ecuménica, a las Presidentas de los Consejos Diocesanos de Legio de Maria : Srta. Beatriz Legasa y Margarita Càceres a Representantes de Centro de Scouts de Escobar y Cofrades de variadas asociaciones de la diócesis, muchos de ellos fieles provenientes de barrios muy humildes, y alumnado del Colegio Santa María, quienes tuvieron a su cargo el montaje de la infraestructura de sonido, y fotografía.
Se recibieron adhesiones de Su Santidad Karekin II, Patriarca y católicos de Todos los Armenios ( Etchmiadzin-Armenia), del Arzobispo Kissag Mouradiàn, Primado de la Iglesia Apostòlica Armenia en Argentina y Chile –(ausente en el país- desde Roma)-
De los Arzobispos Metropolitanos Jesús Pérez Rodríguez( Sucre) y Juan Antonio Ugarte Pérez (Cuzco), del Reverendo Sven Winterstam, Capellán Real Emérito de la Iglesia Sueca de Buenos Aires( desde Suecia), de la Abadesa y Monasterio del Santísimo Salvador de Santa Brígida de Vadstena (Suecia) de las Asociaciones de Amigos De Santa Brígida de Suecia y de Francia. Y un muy cálido saludo de las Sociedades Israelitas de tanto de Zárate como de Campana.
El conjunto de danzas armenias, bajo la dirección de Sergio Kniassian, interpretó diversos temas de variado cromatismo, soltura y profesionalidad. Una decena de parejas jóvenes con su indumentaria típica, comenzando con el rito de hospitalidad y bienvenida de la bendición del pan y la sal, que le fue presentada al señor obispo, Monseñor Oscar Sarlinga para ello. Luego la cantante Miriam Nova, interpretó en hebreo, con la maestría y lirismo que la caracteriza, tres temas de los cuales explicó su mensaje: la bendición de los padres a los hijos en vísperas del , una súplica por la paz y concluyó con la hermosa canción “Mesías” seguida con palmas por el auditorio.
Fue una profusión de luz, sonido y color, en una tarde que comenzó a declinar con viento frío, y donde prevaleció la alegría del en honor a Nuestra Señora, Cerró el acto el señor obispo, con palabras de gratitud para con todos, y recibió una certificación de agradecimiento de por parte del Presidente de la Casa de Unión Europea, Don Guido Butticci, a la par que una bandera de la Comunidad Europea. El funcionario, destacó la importancia de la civilización y la cultura y el rol de Santa Brígida de Suecia, copatrona de Europa, haciendo extensivos sendos certificados para el arzobispo Kissag Mouradiàn, Monseñor M. Monteagudo y el Pbro. Dr. Néstor Daniel Villa.

14 septiembre 2011

La parroquia de la Exaltación de la Cruz prepara sus fiestas patronales, que serán presididas por Mons. Oscar Sarlinga

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Se prepara la parroquia para las tradicionales fiestas patronales y la procesión con el Cristo de la Exaltación de la Cruz y la reliquia de la Vera Cruz del Señor


La celebración se ha llevado a cabo durante la Santa Misa de ese día, ocasión especial ya que toda la comunidad Parroquial ha recibido con gran alegría la incorporación de los nuevos hijos de Dios.
*El Sabado 10 de Septiembre se celebró la Misa de Juvileo de los Matrimonios que este año cumplieron o cumplirán 25 y 50 años de Casados. Fueron momentos muy emotivos, ya que en estos tiempos que corren ver a tantos Matrimonios que eligen amar, cumpliendo con el Sacramento del Amor, es verdaderamente una gran motivación para toda la Comunidad.
*El Domingo 11 de Septiembre se Celebró la Santa Misa, con una participación especial de la catequesis.
Las catequistas en conjunto con los niños, confeccionaron alrededor de 200 cruces, en la que cada una llevaba un mensaje de amor y bendición, las mismas fueron atadas a unos globos, y como cierre de la procesión que se realizó con la Santa Reliquia de la Cruz, fueron soltados al cielo, con el deseo y la esperanza de que muchos hogares reciban la Bendición de Dios en este pequeño gesto.

28 agosto 2011

Colecta nacional de Cáritas en Zárate-Campana, casi un 50% más que en 2010.

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El resultado de la colecta en nuestra Diócesis de este año 2011 fue de $436.447,01, un 49,77% superior a la de 2010, y respecto al 2009 un 84,50%. De los fondos juntados, un tercio queda en cada parroquia para asistir directamente a vecinos. Luego, otro tercio de lo recolectado va a la Diócesis para apoyar programas de promoción a nivel regional.
En Zárate-Campana se llevó a cabo en junio la colecta anual de Cáritas bajo el lema “Pobreza Cero. Compromiso de Todos”. “Pobreza Cero, Compromiso de todos es mucho más que un lema, se trata de un desafío, y más sociológico, de carácter pastoral en un sentido amplio; forma parte de la misión en tanto bautizados (o de hombres y mujeres de buena voluntad), la de comprometernos con seriedad, perseverancia, alegría, a la construcción de una sociedad renovada, en la que comience a brillar la civilización del amor, como nos han pedido los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI”.


Agradecimiento:

QUERIDOS HERMANOS Y AMIGOS:
Llegó la necesaria hora del agradecimiento, de dar a conocer el resultado de la reciente Colecta Nacional de Cáritas y de hacer unas reflexiones.
Agradecimiento en primer lugar a Dios de la Vida, compasivo y misericordioso que sopló fuerte en el corazón de muchos, y nos hizo participes de la alegría del compartir, porque desde nuestros dones y talentos, ofrecidos por amor, puestos es sus manos, como el pan y los peces, se multiplicaron. Así muchos más pudieron comprender que Dios se está ocupando y nos llama a transformar la realidad, por más que el concepto de Pobreza Cero pudo parecer utópico. En realidad, fue y es una propuesta desafiante, como la de Jesús cuando le dijo a los discípulos suyos: “Denles Ustedes de comer”. Sentimos que “nos compromete a trabajar como sociedad para lograr un verdadero cambio, procurando entre todos ponerle fin al escándalo de la pobreza extrema y la exclusión. Pobreza Cero expresa nuestro deseo de lograr un mundo en el que cada mujer y cada hombre puedan vivir con dignidad y en paz y realizar su pleno potencial como ser humano”.
El resultado de la colecta en nuestra Diócesis de este año 2011 fue de $436.447,01, un 49,77% superior a la de 2010, y respecto al 2009 un 84,50%.
Por eso, desde nuestra misión en Cáritas, queremos reafirmar que la misión acompañar la vida de los pobres y excluidos es “un compromiso de todos”. Creemos que es posible trabajar juntos. A este resultado no se llegó por esfuerzos aislados. Creemos y trabajamos para que cada vez más el resultado de una colecta sea el reflejo de toda una comunidad parroquial y diocesana, que ha comprendido la primacía de la Caridad, que asiste y acompaña los procesos de inclusión, para que todos lleguen a vivir dignamente, incorporándose y siendo partícipes de “este don maravilloso que es la vida en todos sus aspectos, la vida personal, familiar, comunitaria, social”
A días, de las elecciones internas primarias y obligatorias, en un año de elecciones presidenciales, rezamos para que, habiendo superado, o estando trabajando para ello, podamos asumir con responsabilidad el compromiso ciudadano, de elegir a quienes prometen velar por el bien común, que los planes sean solo el paso inmediatamente anterior a propuestas de trabajo dignos, que la educación sea inclusiva y sostenida.
Invitamos a quienes quieran seguir a lo largo del año comunicándose y estar al tanto de nuestras actividades comunicarse consultando nuestra página.
Rezamos por todos Ustedes con afecto en el Señor

Cáritas Diocesana
Zárate - Campana

18 agosto 2011

Festividades de la Asunción de la Virgen en Zárate-Campana

Imagen de la Inmaculada Concepción

El Obispo Mons. Oscar Sarlinga celebró la misa de la Asunción de la Santísima Virgen María para los alumnos del colegio “Santa María” de Escobar, en el salón auditorio anexo a la iglesia concatedral de la Natividad del Señor (en razón de estar el templo en restauración final, por la próxima inauguración y consagración del 27 del corriente). El espacio se encontraba colmado, de alumnos niños, jóvenes, padres y madres de familia y asimismo de profesores y maestros, lo cual es significativo porque la asistencia a la celebración fue optativa. Concelebraron con el obispo el representante legal del citado colegio (y delegado diocesano para las misiones) Mons. Marcelo Monteagudo, el cura párroco de la parroquia de la Natividad del Señor, Pbro. Daniel Bevilacqua y el vicario parroquial, Pbro. Alfredo Antonelli.
Por la tarde del día 15 de agosto, el obispo Mons. Oscar Sarlinga celebró la misa en la iglesia criptal de Santa Florentina y lo Santos Padres de la Iglesia hispana, en la ciudad de Campana, habiendo concelebrado el Pbro. Agustín Villa. También en esta ocasión se dio la participación de muy numerosas familias, jóvenes, niños, fieles de toda edad que acudieron a honrar a la Madre de Dios Asunta al Cielo. El Obispo predicó sobre la “Mujer revestida de Sol” del libro del Apocalipsis, como figura de la Iglesia y de la Virgen María.

Explicación de la festividad religiosa
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos. Este día, recordamos que María es creatura humana perfecta, obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el ser de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo fue siempre un templo santo e inmaculado. También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad (por ser Madre de Dios), aunque preeminentemente por ello, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento. María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza. María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios. Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos. Un poco de historia El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950. La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas. Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes. María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo, imagen de la Iglesia, como primera redimida, imagen del Pueblo de Dios que peregrina en la historia, imagen de la Iglesia como “Persona Mystica” (esta expresión pertenece al Papa Pablo VI).

07 agosto 2011

Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga en el XXXV aniversario de la diócesis de Zárate-Campana


Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga en el XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana
Sábado 6 de agosto, en la Transfiguración del Señor

Queridos hermanos y hermanas
Les pido hoy que escuchemos lo que nos dice el Padre a través del Espíritu, como en la Transfiguración, una vez que la nube los cubrió con su sombra, cuando en presencia del Señor transfigurado, en presencia de Moisés y de Elías, los apóstoles oyeron la voz del Padre que dijo “este es mi Hijo muy querido, escúchenlo” (Cf Mt 17,5). En nuestro caminar en la fe, queremos escuchar lo que el Espíritu dice a la Iglesia, también a nuestra Iglesia particular, nuestra Iglesia diocesana. Les pido también, paciencia y misericordia, aplicadas a la lectura de ésta.
En este XXXV aniversario se hace más y más necesario el fortalecer la comunión orgánica en nuestra Iglesia particular a fines de recibir un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia que quiere arraigarse todavía más en la fuerza profética y poder perennes de Pentecostés, procurando ser cada día más como «un solo corazón y una sola alma» (Hech. 4, 32), pues tenemos por delante la apasionante tarea de hacer renacer el celo evangelizador, en el horizonte exigente y comprometido de la pastoral ordinaria. De esta misión religiosa “brotan tareas, luz y fuerzas que pueden contribuir a construir y consolidar la comunidad de los hombres según la Ley divina”(1)

I. La Iglesia-comunión en la actual diócesis de Zárate-Campana, que comenzó en el siglo XVII
Nuestra diócesis de Zárate-Campana cumple en este 2011 sus XXXV años desde su creación, el 21 de Abril de 1976, por parte de Su Santidad Pablo VI, con territorio desmembrado de la entonces diócesis de San Isidro y de la diócesis de San Nicolás. Como diócesis, como circunscripción eclesiástica, es “joven”, en cambio, presencia y como corriente de evangelización y misión, e incluso de organización civil, data de siglos; una de sus parroquias, Santiago del Baradero, es la más antigua de la provincia de Buenos Aires (de 1615, “curato de indios”, en el lenguaje de la época, curato del pueblo originario que allí poblaba, y donde se hablaba guaraní, lengua defendida y sistematizada por Fray Luis Bolaños, cura de Baradero) y otra de ellas, San Antonio de Areco (de 1730, es de las primeras erigidas como curato en la actual provincia civil, y no menor lo es Nuestra Señora del Pilar, en el actual Pilar, y Exaltación de la Cruz).
Nuestra Patrona, otorgada por el mismo Papa Pablo VI, es la Virgen de Luján, de la cual éstas son sus tierras. Es la misma Virgen María, en la advocación en la cual es Patrona de la Argentina, la Virgen Madre de la Iglesia, porque “Madre de Cristo y de todos los miembros de Él”(2) , como enseñó San Agustín, y Madre de todos nosotros, de los cuales el Señor Jesús se dignó ser “padre y hermano”(3) . La Virgen de Luján nos ha sanado, nos ha hermanado desde el inicio de nuestra diócesis, y de ello es testigo la extraordinaria e ininterrumpida peregrinación del Pueblo de Dios a su Santuario en Luján, que corre como un río de vida fluyente y sanante a lo largo de nuestra diócesis, en el mes de noviembre, y esto desde su creación hasta ahora.
Con la erección de la diócesis, el 21 de abril, al mismo tiempo nombró el primer Obispo, Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, quien fuera consagrado poco después, el 4 de julio de 1976; Pastor dedicado, querido por su pueblo. Como épocas, como tiempos, fueron difíciles para nuestro país, se produjo mucho dolor y desolación; desconcierto, desgarro. La esperanza, “el realismo de la esperanza” (regado por el sufrimiento de muchos) abrió también sendas que permitieron caminar, avanzar, en medio de las pruebas.
Hoy, en 2011, un aniversario, cualquier “aniversario” no deja de ser una fecha convencional (tanto más un aniversario “35” que no simboliza ni “bodas de plata” ni “bodas de oro”), pero no por ello menos significativa, y tanto más significativa será si la miramos a través del Rostro de Jesús, de su mirada de Amor. Esta mirada, que es de fe, nos ayudará a ver con ojos de justicia (“que mira desde el Cielo; cf Ps. 85) y de misericordia (la que triunfa sobre el juicio).
En las palabras inaugurales el día de la toma de posesión de la diócesis, el 18 de febrero de 2006, quien habla expresó que “(…) todo plan de vida cristiana y también todo proyecto pastoral y evangelizador han de partir de la contemplación del Rostro de Jesús y de la conversión del corazón, para así obrar una misión evangelizadora que llegue a todos sin excepción, preferencialmente a la ‘oveja perdida’ de la que habla el Evangelio”, y me refería entonces, “a una acción evangelizadora que trasunte amor por la Verdad, inmenso afecto por todos los seres humanos, con apertura, respeto y convicción espiritual”.(4) Si me permiten un sinceramiento personal, siempre he creído muy profundamente en el misterio de la Iglesia como comunión, en sus imágenes y notas esenciales que la definen, y que revelan que en su dimensión más íntima, ella, la Iglesia, es ese “misterio de comunión”, sobre todo con la Trinidad(5). Y esa comunión, que es “jerárquica” lo es en sentido teológico y no sociológico, porque, como enseña el Concilio Vaticano II, “los fieles, unidos al Obispo, tienen acceso a Dios Padre por medio del Hijo, Verbo encarnado, muerto y glorificado, en la efusión del Espíritu Santo, y entran en comunión con la Santísima Trinidad”(6). La comunión, en efecto, expresa también la realidad de la Iglesia particular.
En el recuerdo este año de la creación de la diócesis y de la ordenación del primer Obispo, hacemos también un acto de fe en la Palabra de Dios, que nos afirma en el libro del Apocalipsis que los muros de la nueva Jerusalén “se asientan sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21, 14), y en la enseñanza de la Iglesia, que en la Constitución Dogmática Lumen Gentium manifiesta que “los Obispos han sucedido, por institución divina, a los Apóstoles como Pastores de la Iglesia, de modo que quien los escucha, escucha a Cristo, y quien los desprecia, desprecia a Cristo y a quien le envió”(7).

II. La iglesia catedral; Liturgia y caridad: La iglesia concatedral de la Natividad del Señor y su consagración el 27 de agosto
La caridad de la Iglesia es manifestación del amor trinitario(8), es como su alma (pues su Alma, es el mismo Espíritu Santo) razón por la cual las características que el Señor Jesús quiso para su Iglesia han sido que fuera “pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”(9). Los invito, a la luz del misterio de Cristo, Pastor y Obispo de las almas (cf. 1 P 2, 25), a la luz de su Transfiguración, a que nos pongamos a disposición en nuestra vida concreta a realizar ese Amor trinitario y misional. No dejemos la misión, los “gestos de misión”, el “estado permanente de misión” y “la dimensión misionera de toda la pastoral” (¡No olvidemos el tríptico de Aparecida, que llevamos a todas las misiones de los jóvenes!). A esto nos han llamado los Obispos de América Latina y el Caribe, guiados por el Papa Benedicto XVI, en la “Misión continental”.
La Misión continental tuvo inicio en nuestra diócesis el 9 de mayo de 2009, día en que hemos celebrado las fiestas patronales diocesanas (sábado posterior a la festividad de la Virgen de Luján) y, como acontecimiento profundamente marcante, la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, irradiante de Amor y de Misión.
Nos encontramos muy contentos de la asunción convencida y profunda del espíritu de la misión en los corazones de los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, seminaristas, y laicado. De todo ello, en la Liturgia y en la caridad (también en su dimensión social, o solidaridad) es centro la iglesia catedral; más que una declaración “jurídica” (que también lo es), el declarar “catedral” a una iglesia, significa ser “centro irradiador” de lo anterior.
En ese contexto, este año 2011 la celebración conmemorativa del XXXV aniversario tendrá lugar con motivo de la consagración de la iglesia concatedral de la Natividad del Señor (declarada tal en 2008) y el término de las obras de restauración de dicho templo. Por esta razón, el sábado 27 de agosto, a las 18, presidirá la celebración eucarística el Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Adriano Bernardini. Su presencia como representante del Santo Padre Benedicto XVI nos reafirma en la nota de la apostolicidad de la Iglesia y nos moviliza a querer que el Evangelio se conserve siempre íntegro, para lo cual los Apóstoles dejaron como sucesores a los Obispos, confiándoles su propia tarea de enseñar(10), y de santificar y guiar al Pueblo de Dios cum Petro et sub Petro, continuando la labor desarrollada por sus predecesores, con dinamismo misionero(11).
Será la ocasión de dar gracias, gracias porque el Corazón de Jesús recibió nuestra consagración (12), acción de gracias por el camino recorrido desde la creación de la diócesis, lo cual, como toda dimensión humana, posee luces y sombras, pero en la cual la obra poderosa del brazo del Señor se ha manifestado, en la comunión eclesial, en el estado permanente de misión, en los gestos misionales (en especial de parte de la juventud misionera) y en la dimensión misional de toda la pastoral, en la Liturgia, en la catequesis (de la cual los encuentros y congresos catequísticos han sido signo), en la Caritas y la atención a los más necesitados, en Justicia y Paz, en la educación católica, en las vocaciones diversas y complementarias a la vida cristiana, sin dejar de mencionar, con inmensa alegría, el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales, que ha llevado a la reapertura del Seminario “San Pedro y San Pablo”.
Por supuesto que siempre hace falta “más” (en el decir de San Ignacio de Loyola), “más”, pero siempre dando gracias al Padre y Señor, por todos los beneficios concedidos, agradeciéndole, con la humildad de saber que nosotros, “todos”, somos simples instrumentos (“Protagonista” como tal, lo es el Espíritu Santo), y es Él, el Padre, quien “en Cristo” da origen, crecimiento, si somos fieles a su don de Amor. Creo que en este sentido de humildad (la cual, para manifestarse auténtica, tiene que ser probada en sufrimiento, en la Cruz madurado) y de acción de gracias, está la base del verdadero sentido de la “comunión orgánica”. Me parece ver en ello la dulce advertencia que nos hiciera el Beato Juan Pablo II cuando estábamos ingresando en el tercer Milenio: “No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento(13).

III. Peregrinar del Pueblo de Dios en nuestra diócesis; no nos cansemos de peregrinar a la Casa del Padre
No quisiera abundar en datos; una carta del Obispo no es un tratado de historia ni de teología pastoral. Recordemos, hagamos “memoria” (como el Pueblo de Israel) de los acontecimientos fundantes. Nuestro primer Obispo diocesano, el llorado Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, claretiano, desarrolló su misión como sucesor de los Apóstoles, en razón de la consagración episcopal y mediante la comunión jerárquica, signado en particular por el sufrimiento y la enfermedad; así, unido a la Cruz, fue “principio visible y el garante de la unidad de su Iglesia particular”(14). La fecha de su consagración episcopal (4 de julio) generó la costumbre que durante años se celebrara “el aniversario de la diócesis” más que el día de su creación por parte del Pontífice (el 21 de abril), en el día de la consagración del primer Obispo y su toma de posesión (por parte del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Pío Laghi). Me parece bien, salvo mejor y autorizada opinión, continuar con esta costumbre del 4 de julio; sólo este año nos hemos tomado la licencia de hacerlo en agosto, por la consagración e inauguración de la segunda catedral de la diócesis.
Mons. Alfredo Esposito Castro fue fundador del Seminario “San Pedro y San Pablo”, y dimitió en 1991 a la cura pastoral de la diócesis por razones serias de salud; luego de diversos destinos, fue acogido en la clínica San Camilo, donde fue cuidado y atendido amorosamente y allí falleció el 1ro. de enero de 2010, habiendo sido celebrada la misa de cuerpo presente en la iglesia catedral de Santa Florentina el día 2, y allí, en la renovada iglesia criptal de Santa Florentina y sus hermanos Obispos Padres de la Iglesia Hispana, en el área tumbal que se creara a tales efectos, espera la resurrección de los muertos, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús. Su báculo, la mitra de su consagración y una fotografía se hallan en un cofre vidriado sobre su tumba, como perpetuo recuerdo para la piedad de los fieles.
Nuestro segundo Obispo fue Mons. Rafael Eleuterio Rey, quien siendo obispo auxiliar de Mendoza, fue trasladado por el Papa Juan Pablo II a la diócesis el 18 de abril de 1992, donde estuvo a cargo durante catorce años. En febrero de 2006 presento su renuncia a la diócesis por razones de salud. Al Padre de las luces, al Señor de la historia, le agradecemos también por los dones con que lo colmó en su episcopado, y por todo el bien que pudo transmitir al Pueblo de Dios que le fuera confiado.
En cuanto a quien habla, va de suyo que sería inconveniente e imprudente referirme a mi persona. Me permito sólo esto: agradezco al Señor algunos símbolos, como el día de mi nombramiento por parte del Papa Benedicto XVI (curiosamente, el 3 de febrero, el día de San Oscar, Obispo, mi patrono; a quien le pedí protección y ayuda), el acompañamiento de tantos Obispos (27) en la celebración y del Señor Nuncio, así como de tanto clero y sobre todo de tantos, tantos fieles laicos, el día de mi toma de posesión, en la memorablemente calurosa tarde del sábado 18 de febrero, en el curso de la ceremonia que tuvo lugar en la catedral Santa Florentina, tan desbordada que las gentes estuvieron paradas al rayo del sol en el atrio, en la calle y en la plaza (al cabo de estos años: ¡gracias por esa paciencia y ese espíritu de fe!). Recordaré sólo que quise mirar hacia adelante (“veamos esperanza”, les dije) porque las miradas sombrías siempre me parecieron no provenientes del Espíritu, y que pedí ser reafirmado, como nuevo Pastor, en “la continua ‘novedad’ del cristianismo”, que radica en ser “acontecimiento de la salvación, que renueva interiormente en Cristo a la humanidad, transformando al ser humano desde su ‘ser interior’ más profundo: el ‘corazón’, entendido éste en sentido bíblico”, para lo cual intenté precisar que “para ver esa salvación actuante, para ver al Cristo viviente, es preciso el don de la fe, los ‘ojos de la fe’”.
El Señor hace nuevas todas las cosas. Él es el Señor de la historia. Él, y sólo Él, conduce el peregrinar del Pueblo de Dios en esta iglesia particular de Zárate-Campana, y en la Iglesia católica en el Universo. Levantemos el corazón a Él, al Señor de la historia, y veremos las maravillas que Él hace por nosotros.

IV. “Casa y escuela de comunión”: que lo sea de verdad
Nos hemos acostumbrado, quizá demasiado, a los acertados diagnósticos y a las palabras dignas y hermosas. No dejan de ser verdad, todo lo contrario, sólo que han de manifestarse en “vida” y vida en abundancia, pues la comunión eclesial es comunión de vida, de caridad y de verdad(15) y, en cuanto lazo del hombre con Dios, funda “una nueva relación” entre los hombres mismos y manifiesta la naturaleza sacramental de la Iglesia; sin esa “perenne novedad” del Espíritu la Iglesia podría verse menoscabada en su manifestación como “la casa y la escuela de la comunión” que es, como la definiera Juan Pablo III.(16). El ser humano es proyectual. Nuestro proyecto ha de fundarse en la Eucaristía, sacramento de la comunión eclesial, donde “participando realmente del cuerpo del Señor, somos elevados a la comunión con Él(17) y entre nosotros” . Al mismo tiempo, la Eucaristía es la epifanía de la Iglesia, donde se manifiesta su carácter trinitario.
¿Queremos ahora afianzarnos en un proyecto, en un camino?. Que ese proyecto esté inspirado por el Espíritu y siga las huellas de Cristo. Nuestro Plan Pastoral diocesano hace referencia a un “caminar juntos en Cristo” y parte de la consideración de la (por entonces) celebración del trigésimo aniversario de la diócesis, con oportunidad de la fiesta patronal del 8 de mayo de 2006: “(…) hemos iniciado un renovado caminar juntos, en pos de la nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y modos de expresión, como lo dijera el Papa Juan Pablo II. Después del Gran Jubileo por el que entramos en el IIIer. Milenio, como Iglesia particular queremos afianzar su herencia, puesto nuestro corazón en Jesucristo, el que hace nuevas todas las cosas (…). En ese «sentir con la Iglesia» es comprendido este Plan Pastoral (…) Ahora nos toca recoger la herencia jubilar, tomar conciencia de que lo importante no es tanto hacer “programas nuevos”, sino vivir la novedad permanente del evangelio. Creo que es todo un programa; lo que no quita que lo concretemos, en la medida de las necesidades pastorales, más y más. A nosotros la tarea de hacerlo carne. Todo esto queremos hacerlo en fidelidad a la Iglesia, en comunión orgánica dentro de ella, con el Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro, el cual “(…) es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los Obispos como de la muchedumbre de los fieles”(18).

V. Conclusión: el Rostro de Cristo, su mirada profunda que cala en nuestro interior
Discúlpenme la insistencia, mi deseo no es cansarlos con “ideas de fuerza” de ningún tipo. Persevero en el pedido: contemplemos el Rostro del Señor, sobre todo su mirada, su dulzura, en el Rostro de esa Cabeza coronada de espinas. ¿Por qué contemplarla? (Recordarán, nos lo preguntábamos en el mismo Plan pastoral). Porque la santidad es la perspectiva en la que debe situarse todo camino pastoral; la santidad de nuestras comunidades es lo que ha de sostener, recrear y potenciar las actividades propias de la pastoral ordinaria. Es en el seno de la comunidad eclesial (y en la Iglesia particular se dan todas las notas de la Iglesia universal), donde el ser humano recorre su camino de conversión, de liberación del pecado y de crecimiento en la fe, hasta el encuentro con Jesucristo. Por este motivo, si queremos contribuir en nuestra diócesis a una profunda renovación humana y cristiana, es preciso asumir que no hay “humanidad nueva” si no hay en primer lugar creaturas nuevas, hechas de nuevo (“déjame nacer de nuevo, Señor”, cantamos) con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio.
Y esto dicho, a comenzar desde el Obispo, que es en su diócesis Vicario(19), aunque indignamente de su parte, del “gran Pastor de las ovejas” (Hb 13, 20), y que, pidiendo por su propia conversión al Señor cada día, ha de manifestar la paternidad de Dios; la bondad, la solicitud, la misericordia, la dulzura y la autoridad moral de Cristo (…) en su índole trinitaria(20), todos tenemos que poner alma, mente, corazón, sangre y brazos para dar la vida, cada uno según su vocación y elección, para hacer de todos los seres humanos una sola familia, reconciliada en el amor del Padre; así recibiremos como don en la diócesis (y contribuiremos a la Iglesia universal) la perenne vitalidad del Espíritu Santo, que anima la Iglesia y la sostiene en la humana debilidad, debilidad que deviene fortaleza cuando hunde sus raíces en la misma vida de Cristo, que es toda trinitaria(21) .
Convencidos de la fuente de la Gracia, invoquemos la ayuda del Cielo, invoquemos sobre nosotros la Paz, que es un bien tan grande que entre las cosas terrenas nada se desea con mayor ardor, nada se puede tener de más perfecto(22) e imploremos esa Gracia de aquél que es el «Príncipe de la paz» (Is 9,6).
No dejemos de recurrir a la intercesión de María Santísima, aun cuando humanamente se derrumbara toda esperanza (humana); la esperanza teologal abre horizontes infinitos; María “es causa de salvación para todo el género humano”(23), Ella es nuestra Señora, quien desde Luján nos dice: “ora, canta, camina, trabaja, ten esperanza, que mi luz sea tu luz”. La luz de María es la Luz del Rostro de Cristo, Resucitado de entre los muertos. Él hace nuevas todas las cosas.



Con mi afecto y bendición,
+Oscar, obispo de Zárate-Campana
6 de agosto de 2011
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Notas:
1. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución pastoral Gaudium et Spes, n. 42.

2. San Agustín, De saпct. Virg., 6: PL 40, 399.
3. Cf San Anselmo, Or., 47: PL 158, 945.
4 Véase el link en AICA: http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&story_id=1094&edition_id=49&format=html)
5. Cf Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, n. 7. La Iglesia comunión y misión.
6. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Unitatis Redintegratio, 15.
7. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, 20; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 860-862. Cf también las dos citas escriturísticas que el Directorio de los Obispos hace al respecto: “Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí” (Jn 10, 14). “La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21, 14) (Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, Capítulo I).
8. Cf Benedicto XVI, Enc. Deus Caritas est, n. 19.
9. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 4.
10. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Dei Verbum, n. 7; Catecismo de la Iglesia Católica, 77-79.
11. Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, Introducción.
12. Véase en: http://www.aica.org/
13. Cf Juan Pablo II, Carta apostólica Novo Millenio ineunte, n. 43.
14. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 23.
15. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 9.
16. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Novo Millennio Ineunte, n. 43.
17. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 47; cf. Constitución dogmática Lumen Gentium, nn. 3; 7; 11; Decreto Unitatis Redintegratio, 2; Juan Pablo II, Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia.
18. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Lumen Gentium, n. 23
19. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 27.
20. Cf Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, I. El Obispo en el Misterio de Cristo, 1. Identidad y misión del Obispo.
21. Él es el Hijo eterno y unigénito del Padre, desde siempre en su seno (cf. Jn 1, 18), y el ungido con Espíritu Santo, enviado al mundo (cf. Mt 11, 27; Jn 15, 26; 16, 13-14).
22. Cf San Agustín, De Civ. Dei, 19, 11: PL 41, 637.
23. San Ireneo de Lyon, Adv. Haer., 3, 22: PG 7, 959.

25 julio 2011

Visita pastoral de Mons. Oscar Sarlinga al Hogar “San Camilo” de Vagues (partido de San Antonio de Areco)

Esta noticia puede leerse también en: Padrenuestro.net

Vagues es una localidad muy pequeña del interior de la diócesis de Zárate-Campana, ubicada en el partido de San Antonio de Areco, donde los Religiosos Camilos crearon el Hogar, llamado precisamente, “San Camilo”, donde con gran amor y profesionalidad son cuidados 90 chicos y chicas con discapacidad profunda, de distintas edades. A su situación, en general bastante humilde, se une la deficiencia motora en distintos grados que sufren, la mayoría en grado severo. Este hogar es un punto de referencia, por su forma de cuidar y de trabajar con las personas con discapacidad. Es también un hogar modelo, que necesita del apoyo y la ayuda económica de todos para seguir prestando el servicio a estos jóvenes. Nuestro Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, quien en distintas ocasiones en el año se reunió con los Padres Camilos (cuyo Provincial, el Padre Juan Antonio, se trasladó a Vagues hace más de un año y allí reside) acudió a una visita pastoral, con motivo de la celebración del Santo Fundador del Instituto Religioso, ocasión en que pudo visitar a todos y cada uno de los jóvenes internos, al personal médico y de enfermería, a los sacerdotes y hermanos, y asimismo celebrar, al final, la misa comunitaria en la hermosa capilla que sirve a la vez de lugar de culto para la localidad (jurisdiccionalmente ubicada en la parroquia de San Patricio, de San Antonio de Areco).
Celebración de San Camilo en Vagues
Monseñor Sarlinga junto con el Padre Juan Antonio, Provincial de los Camilos
S.E. Mons. Oscar Sarlinga con el Padre Provincial de los Camilos
Concelebraron con el Obispo el Padre Provincial, Juan Antonio, el P. Amado y otros sacerdotes del Instituto, así como Mons. Roberto Amondaráin y el P. Scampini, O.P. quien es originario de San Antonio de Areco. El Obispo hizo alusión en la homilía al carisma de San Camilo de Lelis, al amor hecho carne en el servicio a los más necesitados y a los enfermos, y también a las especiales “capacidades” de amor y afecto, de sensibilidad y sintonía espiritual con que cuentan las personas llamadas “discapacitadas”, en especial las “profundas”. Señaló también Mons. Oscar Sarlinga que, “en un sentido, “todos” –dijo- con todas nuestras capacidades que Dios nos dio, padecemos también algún tipo de discapacidad, más no sea, por ejemplo, las de tipo existencial, cierto sentido de desorientación, el debilitamiento del espíritu de amor o de la capacidad de perdonar, de volver a empezar, de resiliencia espiritual” . Somos por ello, acotó el Obispo, “también necesitados de la comprensión, del afecto y de la atención de nuestros semejantes y familiares, en especial si son católicos, y la conciencia psicológica y moral de esta realidad nos tiene que ayudar a ser más humildes, y a ponernos más a disposición del servicio, con un sentido de evangelización y civilización”. Felicitó a la congregación de los Padres Camilos, a los laicos colaboradores, ya profesionales, ya voluntarios de la obra que allí se realiza (y que es un centro irradiador para la región) y expresó el deseo que en un futuro próximo pudieran realizar una experiencia pastoral en ese lugar también algunos de los seminaristas de la diócesis.
El Padre Wendelin fundador de San Camilo en Vagues
Estatua de San Camilo de Lelis a la entrada de Vagues
Ingreso a la capilla de San Camilo de Lelis en Vagues
En cuanto a los orígenes del Hogar San Camilo, buceando un poco en la historia, cabe destacar que fue el Padre Camilo P. Wendelin Rofner, fallecido este año a los 88 años, quien inició las primeras obras de este hogar señero de la caridad cristiana y del buen desempeño profesional, en los albores de 1960.
En efecto, en el andén de la estación de Vagues, cuando aún no había cumplido 15 años María Esther junto a otra niña vio descender del tren de las cuatro y media de la tarde de un día de invierno de 1957 a un sacerdote de 34 años que llegaba desconsolado al nuevo destino. Wendelin venía de Lima, Perú, donde desarrollaba cargos y actividades en la congregación San Camilo, era ecónomo –administrador de todos los bienes- y capellán en un leprosario situado en las inmediaciones de la capital peruana.
En aquella época los superiores de la congregación envíaron al P. Wendelin a Vagues con la misión de supervisar la construcción de lo que es hoy el Hogar de San Camilo.
A miles de kilómetros de su tierra natal. El sacerdote predicaba y sostenía que el rezo todo lo puede, y así fue. Luego de un mes recibió fuerzas, llenó su espíritu con la alegría de vivir según los designios del Señor y puso manos a la obra. Al inicio funcionó también un colegio de alumnos internos, con óptimo resultado, que duró durante 10 años –cerró en 1977- en el edificio del actual Hogar de Vagues. Cuando el sacerdote llegó en 1957 el Hogar contaba sólo la piedra fundamental y luego de la obra de P. Wendelin se erigió en lo que se ve actualmente, excepto la capilla que es más nueva y algunas reformas internas propias de los avances tecnológicos. El colegio de nivel secundario era abierto y además de contener adolescentes, no sólo de San Antonio de Areco sino de la región, tenía por objeto formar jóvenes comprometidos con el servicio al prójimo y suscitar vocaciones. En el año de 1975 la congregación argentina de San Camilo fue adscripta a la rama española, más dedicada al servicio de los enfermos que a la educación, razón por la cual todos los esfuerzos se concentraron en el Hogar que perdura y prospera hoy día.

17 julio 2011

Multitud de fieles participaron de la procesión y posterior misa en honor de Nuestra Señora del Carmen

Ésta noticia puede leerse también en:
Obispadozaratecampana.org
Padrenuestro.net
Festividades de Nuestra Señora del Carmen en Zárate-Campana 2011
Luego de una fructífera novena –en la que se trataron diversos temas, se realizaron actos de piedad y actos solidarios, algunos con relación a Caritas y a la campaña por no violencia- y cuando los pronósticos del día anterior hacía presagiar temporal y lluvias, el 16 de julio amaneció con un soleado día de invierno en la ciudad de Zárate, donde la procesión en honor de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de la ciudad, se inició a las 15 en la intersección de las calles Mitre y Justa Lima, con la dos veces centenaria imagen patronal, la presencia del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, los sacerdotes de la parroquia del Carmen, de la Curia y de otras parroquias, y numerosos fieles, muchos de los cuales acudían a la puerta de sus casas al paso de la procesión. La animación de dicho evento estuvo a cargo del Pbro. Eduardo Mussato y de los seminaristas presentes. Al llegar al templo o iglesia matriz de Zárate, comenzó la eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por Mons. Ariel Pérez, Mons. Santiago Herrera, Mons. Osvaldo Montferrand, Mons. Daniel Ferrari, y los Pbros. Oscar Iglesias, decano de Pilar, Eduardo Mussato y Adrián Lázaro. Asistieron el diácono Ramón Álvarez y numerosos seminaristas diocesanos.
El Obispo Mons. Sarlinga mencionó en la homilía la historia del Monte Carmelo, en Tierra Santa, la misión del profeta Elías, de cuyo nombre comentó el significado (del hebreo אֵלִיָּהו ēliyahū, «Mi Dios es Ya, esto es, Yahweh», profeta de Israel del IX siglo antes de Cristo, cuyo ministerio tuvo lugar en Israel luego de la muerte del rey Salomón, habiendo sido “heraldo de Dios”, el profeta de la justicia, de la misericordia, de la unción, de la equidad, de la caridad ardiente, y que hizo frente a Baal y sus sacerdotes, animados por la reina Jezabel (esposa de Ajab, quien reinó del 874 al 852 antes de Cristo). Él es, según la fe del Israel de Dios, el anunciador del Mesías al fin del mundo, y –acotó Mons. Sarlinga- nos enseña a conjugar justicia y misericordia (siendo que esta trasciende a la primera) y espíritu con realizaciones de justicia y paz en esta tierra, hacia la patria del Cielo, con esperanza, con ese realismo de la esperanza, dijo, que en nuestros tiempos encontramos en la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Mons. Sarlinga siguió relacionado al profeta Elías con el Monte Carmelo, citando1 R 18,16-19, cuando el profeta envió a congregar a todo Israel allí, con los profetas de Baal, y allí llamó al “fuego de Yahweh” sobre el holocausto que preparó para la gloria de Dios. Dijo que esto manifestó su espíritu profético en ese “cambio epocal” que se vivía en ese momento en que Israel corría el riesgo de perder su fe monoteísta, y que por ello Dios se manifestó a Elías en el mismo lugar donde Moisés sólo lo vio “de espaldas” (Cf 1 R 19,9-14 ; cf. Ex 33,21-23) y asimismo por eso la Escritura alaba al profeta como aquél que aplacó la cólera, que atrajo el corazón de los padres hacia los hijos, que restableció las tribus, enseñándoles el amor (Cf Sir 48,1-11) con esa potencia y esa caridad que tuvo, como la que manifestó para con la viuda de Sarepta (Cf Lc 1,17; Ibid 4,25s.)
Dijo después el Obispo que la relación con el Carmelo muy bien puede considerarse desde “el manto” que dejó Elías al profeta Eliseo, su sucesor, expresión de su poder profético, de su caridad, y que con ese mismo espíritu quisieron abrazar dicho manto los monjes, ya en el siglo XII, en el mismo Monte Carmelo, cuando San Simón Stock tuvo la entrega del escapulario, que significa algo así como la protección de la Santísima Virgen sobre los fieles, con ese espíritu con el que Dios dotó al profeta, el cual establece un nexo muy estrecho entre la fe, el sentido existencial y el testimonio de la vida cristiana, que incluye la solidaridad como virtud.
Mencionó también el Obispo que luego del siglo XII hubo momentos muy duros en Europa, y también un cambio epocal, con la guerra de los 100 años, la peste, pero también hubo signos manifiestos de santidad, y la instrucción en las escuelas catedralicias, el crecimiento de los gremios artesanales, el incremento de la solidaridad, razón por la cual, en nuestro mundo de hoy, en nuestra Latinoamérica y en nuestras comunidades, donde todavía se vive la piedad popular, sean cuales fueren los tiempos, y sean cuales fueren las crisis actuales de nuestra humanidad, tenemos sobre todo que tener esperanza realista o realismo de la esperanza, esto es, el efecto de la esperanza como virtud teologal que afina nuestro discernimiento, que anima toda nuestra vida, alejando de nosotros todo cinismo, pero sin darnos el lujo de ser ingenuos, y menos todavía, desprevenidos. Dios siempre nos da su gracia –dijo- siempre nos ama, nos fortalece, jamás hará faltar a su Iglesia el consuelo y la gracia que necesita.
La esperanza, la esperanza que no defrauda, ha de mantenerse en nosotros, continuó el Obispo, porque le da renovado sentido a nuestra participación en la Cruz del Señor, en su resurrección, y es como un fuego votivo interior, que nos impulsa a ser testigos vivientes del Amor de los Amores.
Se tuvo a continuación la bendición de los Escapularios, que impusieron a numerosos fieles los sacerdotes presentes, con la bendición del Obispo.
Al término de la misa la concurrencia disfrutó de un concierto del coro de la UTN (Universidad tecnológica nacional, de Zárate-Campana) el cual comenzó con un cántico mariano. Terminado el concierto, la comunidad presente, los sacerdotes y el Obispo concurrieron a un ágape fraterno en los salones pastorales de la iglesia del Carmen.
Por su parte, también la parroquia de Nuestra Señora del Carmen (confiada a los Padres Rogacionistas del Sagrado Corazón) en la ciudad de Campana tuvo sus fiestas patronales, presididas por el R.P. Giovanni Guarino, cura párroco y concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo y el Pbro. Nestor Villa. Se repuso la procesión previa a la misa, que fue ocasión de conocer a algunas nuevas familias del barrio, y se concluyó en la iglesia para la eucaristía.

15 julio 2011

Pastoral barrial: Quincuagésimo Aniversario de la Capilla “Jesús Obrero” de Pilar en el barrio “Villa Verde”

50mo. aniversario de la capilla Jesús Obrero en Pilar, Dioc. Zárate-Campana
El sábado 9 de julio a las 18 tuvo lugar la celebración eucarística en la capilla de "Jesús Obrero", perteneciente a la jurisdicción parroquial de Nuestra Señora de las Gracias, en el 50mo aniversario de la creación de dicha capilla, de estilo clásico, amplia, luminosa, con buenas instalaciones pastorales, que fue la primera iglesia fuera del templo de la parroquia matriz (Nuestra Señora del Pilar) erigida en el partido homónimo. Esta celebración fue emblemática porque, cincuenta años atrás, el actual partido de Pilar (de actuales 300.000 habitantes) era apenas un pueblo pequeño y la zona de la actual capilla poco menos que un descampado en las afueras, lo que en su momento significó una avanzada de la misión casi en zona rural, habiéndose celebrado la primera misa allí en 1961.
El Obispo Mons. Oscar Sarlinga acudió a la celebración, de la que participaron el cura párroco, Pbro. Fernando Crevatin, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y Mons. Ariel Pérez (primer cura párroco de la jurisdicción de Ntra. Sra. de las Gracias).
La comunidad barrial (actualmente el barrio se llama “Villa Verde”) estaba exultante, había preparado muy bien la celebración y los actos posteriores, manifestándose la presencia de los primeros catequistas del lugar y primeros misioneros, el primer grupo juvenil y numerosos fieles. Antes de la misa se tuvo un cortometraje preparado a los efectos con la historia vivida de estos 50 años como comunidad católica. Se recordó a los Padres del Verbo Divino, a distintos sacerdotes que prestaron su servicio en esa zona, y en la capilla, y a las Hnas. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor (algunas de las cuales estaban presentes), así como también cómo fue promovida la evangelización desde la parroquia matriz, Nuestra Señora del Pilar. Mons. Oscar Sarlinga hizo referencia a todo ello en la homilía, relacionándolo con el efecto siempre eficaz de la siembra de la Palabra de Dios y con el Plan pastoral diocesano, en lo referente a fomentar una espiritualidad de la comunión para la misión, puesto que esta última perdería toda fuerza si no se hace en comunión con el Obispo y con la Iglesia, así como potenciar el apostolado laical hacia dentro de la comunidad eclesial y las iniciativas de presencia pública de nuestros laicos. En la celebración eucarística estuvo presente el "Coro Municipal" de Pilar, el cual tuvo una destacada actuación.
Luego de la celebración eucarística los participantes tuvieron un encuentro comunitario, que duró cerca de tres horas, en el que el cura párroco del lugar, Pbro. Fernando Crevatin, solicitó escuchar los testimonios directos de feligreses, agentes pastorales y sacerdotes, en un arco de tiempo desde los años '60 hasta la actualidad, lo cual se hizo con espontaneidad y con valor pastoral y hasta histórico. Mons. Sarlinga y los sacerdotes permanecieron hasta el final, y se trató de un fraterno encuentro que motivó a todos a la continuación de la misión. Particular interés adquirió el testimonio de los entonces jóvenes misioneros de la Gran misión de Pilar de 1983.
Cabe destacar que la capilla fue construida con el esfuerzo real del pueblo del lugar, de lo cual se recibieron también diversos testimonios verbales, que manifestaron el amor de la gente del lugar por ese centro pastoral, el cual, aunque no fue hecho en su momento sede de parroquia, sigue manteniendo una irradiación evangelizadora. Al término de la ceremonia se le presentó al Obispo el "libro del oro" del cincuentenario para su mensaje y firma, luego de lo cual dejaron su mensaje los sacerdotes presentes y el libro fue transmitido de uno en uno de los participantes del encuentro posterior, quienes dejaron sus impresiones, su mensaje y su firma.
Referencia fue hecha también al Plan Pastoral diocesano, precisamente en el punto I (“El camino pastoral recorrido nos orienta y nos allana el camino por recorrer”) n. 8, cuando habla de la “Aplicación de la dimensión misionera de toda la Pastoral en las parroquias y en los decanatos” puesto que las capillas en tanto centros de culto, catequesis, misión, caridad institucional, promueven y suscitan la mentada “pastoral misionera en nuestras parroquias, con la aspiración de vivir (parroquias, movimientos y asociaciones de fieles) en «estado de misión», lo cual significa, por un lado, que todas las actividades pastorales poseen una dimensión misional y misionera en sí (…, y por otro lado, que las parroquias, e incluso los decanatos, han de realizar «gestos» misionales concretos, tales como son, por ejemplo, las misiones populares o las misiones juveniles”.