28 agosto 2011

Colecta nacional de Cáritas en Zárate-Campana, casi un 50% más que en 2010.

ésta noticia puede leerse también en: http://padrenuestro.net/

El resultado de la colecta en nuestra Diócesis de este año 2011 fue de $436.447,01, un 49,77% superior a la de 2010, y respecto al 2009 un 84,50%. De los fondos juntados, un tercio queda en cada parroquia para asistir directamente a vecinos. Luego, otro tercio de lo recolectado va a la Diócesis para apoyar programas de promoción a nivel regional.
En Zárate-Campana se llevó a cabo en junio la colecta anual de Cáritas bajo el lema “Pobreza Cero. Compromiso de Todos”. “Pobreza Cero, Compromiso de todos es mucho más que un lema, se trata de un desafío, y más sociológico, de carácter pastoral en un sentido amplio; forma parte de la misión en tanto bautizados (o de hombres y mujeres de buena voluntad), la de comprometernos con seriedad, perseverancia, alegría, a la construcción de una sociedad renovada, en la que comience a brillar la civilización del amor, como nos han pedido los Papas Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI”.


Agradecimiento:

QUERIDOS HERMANOS Y AMIGOS:
Llegó la necesaria hora del agradecimiento, de dar a conocer el resultado de la reciente Colecta Nacional de Cáritas y de hacer unas reflexiones.
Agradecimiento en primer lugar a Dios de la Vida, compasivo y misericordioso que sopló fuerte en el corazón de muchos, y nos hizo participes de la alegría del compartir, porque desde nuestros dones y talentos, ofrecidos por amor, puestos es sus manos, como el pan y los peces, se multiplicaron. Así muchos más pudieron comprender que Dios se está ocupando y nos llama a transformar la realidad, por más que el concepto de Pobreza Cero pudo parecer utópico. En realidad, fue y es una propuesta desafiante, como la de Jesús cuando le dijo a los discípulos suyos: “Denles Ustedes de comer”. Sentimos que “nos compromete a trabajar como sociedad para lograr un verdadero cambio, procurando entre todos ponerle fin al escándalo de la pobreza extrema y la exclusión. Pobreza Cero expresa nuestro deseo de lograr un mundo en el que cada mujer y cada hombre puedan vivir con dignidad y en paz y realizar su pleno potencial como ser humano”.
El resultado de la colecta en nuestra Diócesis de este año 2011 fue de $436.447,01, un 49,77% superior a la de 2010, y respecto al 2009 un 84,50%.
Por eso, desde nuestra misión en Cáritas, queremos reafirmar que la misión acompañar la vida de los pobres y excluidos es “un compromiso de todos”. Creemos que es posible trabajar juntos. A este resultado no se llegó por esfuerzos aislados. Creemos y trabajamos para que cada vez más el resultado de una colecta sea el reflejo de toda una comunidad parroquial y diocesana, que ha comprendido la primacía de la Caridad, que asiste y acompaña los procesos de inclusión, para que todos lleguen a vivir dignamente, incorporándose y siendo partícipes de “este don maravilloso que es la vida en todos sus aspectos, la vida personal, familiar, comunitaria, social”
A días, de las elecciones internas primarias y obligatorias, en un año de elecciones presidenciales, rezamos para que, habiendo superado, o estando trabajando para ello, podamos asumir con responsabilidad el compromiso ciudadano, de elegir a quienes prometen velar por el bien común, que los planes sean solo el paso inmediatamente anterior a propuestas de trabajo dignos, que la educación sea inclusiva y sostenida.
Invitamos a quienes quieran seguir a lo largo del año comunicándose y estar al tanto de nuestras actividades comunicarse consultando nuestra página.
Rezamos por todos Ustedes con afecto en el Señor

Cáritas Diocesana
Zárate - Campana

18 agosto 2011

Festividades de la Asunción de la Virgen en Zárate-Campana

Imagen de la Inmaculada Concepción

El Obispo Mons. Oscar Sarlinga celebró la misa de la Asunción de la Santísima Virgen María para los alumnos del colegio “Santa María” de Escobar, en el salón auditorio anexo a la iglesia concatedral de la Natividad del Señor (en razón de estar el templo en restauración final, por la próxima inauguración y consagración del 27 del corriente). El espacio se encontraba colmado, de alumnos niños, jóvenes, padres y madres de familia y asimismo de profesores y maestros, lo cual es significativo porque la asistencia a la celebración fue optativa. Concelebraron con el obispo el representante legal del citado colegio (y delegado diocesano para las misiones) Mons. Marcelo Monteagudo, el cura párroco de la parroquia de la Natividad del Señor, Pbro. Daniel Bevilacqua y el vicario parroquial, Pbro. Alfredo Antonelli.
Por la tarde del día 15 de agosto, el obispo Mons. Oscar Sarlinga celebró la misa en la iglesia criptal de Santa Florentina y lo Santos Padres de la Iglesia hispana, en la ciudad de Campana, habiendo concelebrado el Pbro. Agustín Villa. También en esta ocasión se dio la participación de muy numerosas familias, jóvenes, niños, fieles de toda edad que acudieron a honrar a la Madre de Dios Asunta al Cielo. El Obispo predicó sobre la “Mujer revestida de Sol” del libro del Apocalipsis, como figura de la Iglesia y de la Virgen María.

Explicación de la festividad religiosa
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos. Este día, recordamos que María es creatura humana perfecta, obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el ser de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo fue siempre un templo santo e inmaculado. También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes. La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad (por ser Madre de Dios), aunque preeminentemente por ello, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento. María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza. María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios. Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos. Un poco de historia El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950. La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas. Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes. María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios. En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo, imagen de la Iglesia, como primera redimida, imagen del Pueblo de Dios que peregrina en la historia, imagen de la Iglesia como “Persona Mystica” (esta expresión pertenece al Papa Pablo VI).

07 agosto 2011

Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga en el XXXV aniversario de la diócesis de Zárate-Campana


Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga en el XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana
Sábado 6 de agosto, en la Transfiguración del Señor

Queridos hermanos y hermanas
Les pido hoy que escuchemos lo que nos dice el Padre a través del Espíritu, como en la Transfiguración, una vez que la nube los cubrió con su sombra, cuando en presencia del Señor transfigurado, en presencia de Moisés y de Elías, los apóstoles oyeron la voz del Padre que dijo “este es mi Hijo muy querido, escúchenlo” (Cf Mt 17,5). En nuestro caminar en la fe, queremos escuchar lo que el Espíritu dice a la Iglesia, también a nuestra Iglesia particular, nuestra Iglesia diocesana. Les pido también, paciencia y misericordia, aplicadas a la lectura de ésta.
En este XXXV aniversario se hace más y más necesario el fortalecer la comunión orgánica en nuestra Iglesia particular a fines de recibir un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia que quiere arraigarse todavía más en la fuerza profética y poder perennes de Pentecostés, procurando ser cada día más como «un solo corazón y una sola alma» (Hech. 4, 32), pues tenemos por delante la apasionante tarea de hacer renacer el celo evangelizador, en el horizonte exigente y comprometido de la pastoral ordinaria. De esta misión religiosa “brotan tareas, luz y fuerzas que pueden contribuir a construir y consolidar la comunidad de los hombres según la Ley divina”(1)

I. La Iglesia-comunión en la actual diócesis de Zárate-Campana, que comenzó en el siglo XVII
Nuestra diócesis de Zárate-Campana cumple en este 2011 sus XXXV años desde su creación, el 21 de Abril de 1976, por parte de Su Santidad Pablo VI, con territorio desmembrado de la entonces diócesis de San Isidro y de la diócesis de San Nicolás. Como diócesis, como circunscripción eclesiástica, es “joven”, en cambio, presencia y como corriente de evangelización y misión, e incluso de organización civil, data de siglos; una de sus parroquias, Santiago del Baradero, es la más antigua de la provincia de Buenos Aires (de 1615, “curato de indios”, en el lenguaje de la época, curato del pueblo originario que allí poblaba, y donde se hablaba guaraní, lengua defendida y sistematizada por Fray Luis Bolaños, cura de Baradero) y otra de ellas, San Antonio de Areco (de 1730, es de las primeras erigidas como curato en la actual provincia civil, y no menor lo es Nuestra Señora del Pilar, en el actual Pilar, y Exaltación de la Cruz).
Nuestra Patrona, otorgada por el mismo Papa Pablo VI, es la Virgen de Luján, de la cual éstas son sus tierras. Es la misma Virgen María, en la advocación en la cual es Patrona de la Argentina, la Virgen Madre de la Iglesia, porque “Madre de Cristo y de todos los miembros de Él”(2) , como enseñó San Agustín, y Madre de todos nosotros, de los cuales el Señor Jesús se dignó ser “padre y hermano”(3) . La Virgen de Luján nos ha sanado, nos ha hermanado desde el inicio de nuestra diócesis, y de ello es testigo la extraordinaria e ininterrumpida peregrinación del Pueblo de Dios a su Santuario en Luján, que corre como un río de vida fluyente y sanante a lo largo de nuestra diócesis, en el mes de noviembre, y esto desde su creación hasta ahora.
Con la erección de la diócesis, el 21 de abril, al mismo tiempo nombró el primer Obispo, Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, quien fuera consagrado poco después, el 4 de julio de 1976; Pastor dedicado, querido por su pueblo. Como épocas, como tiempos, fueron difíciles para nuestro país, se produjo mucho dolor y desolación; desconcierto, desgarro. La esperanza, “el realismo de la esperanza” (regado por el sufrimiento de muchos) abrió también sendas que permitieron caminar, avanzar, en medio de las pruebas.
Hoy, en 2011, un aniversario, cualquier “aniversario” no deja de ser una fecha convencional (tanto más un aniversario “35” que no simboliza ni “bodas de plata” ni “bodas de oro”), pero no por ello menos significativa, y tanto más significativa será si la miramos a través del Rostro de Jesús, de su mirada de Amor. Esta mirada, que es de fe, nos ayudará a ver con ojos de justicia (“que mira desde el Cielo; cf Ps. 85) y de misericordia (la que triunfa sobre el juicio).
En las palabras inaugurales el día de la toma de posesión de la diócesis, el 18 de febrero de 2006, quien habla expresó que “(…) todo plan de vida cristiana y también todo proyecto pastoral y evangelizador han de partir de la contemplación del Rostro de Jesús y de la conversión del corazón, para así obrar una misión evangelizadora que llegue a todos sin excepción, preferencialmente a la ‘oveja perdida’ de la que habla el Evangelio”, y me refería entonces, “a una acción evangelizadora que trasunte amor por la Verdad, inmenso afecto por todos los seres humanos, con apertura, respeto y convicción espiritual”.(4) Si me permiten un sinceramiento personal, siempre he creído muy profundamente en el misterio de la Iglesia como comunión, en sus imágenes y notas esenciales que la definen, y que revelan que en su dimensión más íntima, ella, la Iglesia, es ese “misterio de comunión”, sobre todo con la Trinidad(5). Y esa comunión, que es “jerárquica” lo es en sentido teológico y no sociológico, porque, como enseña el Concilio Vaticano II, “los fieles, unidos al Obispo, tienen acceso a Dios Padre por medio del Hijo, Verbo encarnado, muerto y glorificado, en la efusión del Espíritu Santo, y entran en comunión con la Santísima Trinidad”(6). La comunión, en efecto, expresa también la realidad de la Iglesia particular.
En el recuerdo este año de la creación de la diócesis y de la ordenación del primer Obispo, hacemos también un acto de fe en la Palabra de Dios, que nos afirma en el libro del Apocalipsis que los muros de la nueva Jerusalén “se asientan sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21, 14), y en la enseñanza de la Iglesia, que en la Constitución Dogmática Lumen Gentium manifiesta que “los Obispos han sucedido, por institución divina, a los Apóstoles como Pastores de la Iglesia, de modo que quien los escucha, escucha a Cristo, y quien los desprecia, desprecia a Cristo y a quien le envió”(7).

II. La iglesia catedral; Liturgia y caridad: La iglesia concatedral de la Natividad del Señor y su consagración el 27 de agosto
La caridad de la Iglesia es manifestación del amor trinitario(8), es como su alma (pues su Alma, es el mismo Espíritu Santo) razón por la cual las características que el Señor Jesús quiso para su Iglesia han sido que fuera “pueblo reunido en virtud de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”(9). Los invito, a la luz del misterio de Cristo, Pastor y Obispo de las almas (cf. 1 P 2, 25), a la luz de su Transfiguración, a que nos pongamos a disposición en nuestra vida concreta a realizar ese Amor trinitario y misional. No dejemos la misión, los “gestos de misión”, el “estado permanente de misión” y “la dimensión misionera de toda la pastoral” (¡No olvidemos el tríptico de Aparecida, que llevamos a todas las misiones de los jóvenes!). A esto nos han llamado los Obispos de América Latina y el Caribe, guiados por el Papa Benedicto XVI, en la “Misión continental”.
La Misión continental tuvo inicio en nuestra diócesis el 9 de mayo de 2009, día en que hemos celebrado las fiestas patronales diocesanas (sábado posterior a la festividad de la Virgen de Luján) y, como acontecimiento profundamente marcante, la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, irradiante de Amor y de Misión.
Nos encontramos muy contentos de la asunción convencida y profunda del espíritu de la misión en los corazones de los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, seminaristas, y laicado. De todo ello, en la Liturgia y en la caridad (también en su dimensión social, o solidaridad) es centro la iglesia catedral; más que una declaración “jurídica” (que también lo es), el declarar “catedral” a una iglesia, significa ser “centro irradiador” de lo anterior.
En ese contexto, este año 2011 la celebración conmemorativa del XXXV aniversario tendrá lugar con motivo de la consagración de la iglesia concatedral de la Natividad del Señor (declarada tal en 2008) y el término de las obras de restauración de dicho templo. Por esta razón, el sábado 27 de agosto, a las 18, presidirá la celebración eucarística el Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Adriano Bernardini. Su presencia como representante del Santo Padre Benedicto XVI nos reafirma en la nota de la apostolicidad de la Iglesia y nos moviliza a querer que el Evangelio se conserve siempre íntegro, para lo cual los Apóstoles dejaron como sucesores a los Obispos, confiándoles su propia tarea de enseñar(10), y de santificar y guiar al Pueblo de Dios cum Petro et sub Petro, continuando la labor desarrollada por sus predecesores, con dinamismo misionero(11).
Será la ocasión de dar gracias, gracias porque el Corazón de Jesús recibió nuestra consagración (12), acción de gracias por el camino recorrido desde la creación de la diócesis, lo cual, como toda dimensión humana, posee luces y sombras, pero en la cual la obra poderosa del brazo del Señor se ha manifestado, en la comunión eclesial, en el estado permanente de misión, en los gestos misionales (en especial de parte de la juventud misionera) y en la dimensión misional de toda la pastoral, en la Liturgia, en la catequesis (de la cual los encuentros y congresos catequísticos han sido signo), en la Caritas y la atención a los más necesitados, en Justicia y Paz, en la educación católica, en las vocaciones diversas y complementarias a la vida cristiana, sin dejar de mencionar, con inmensa alegría, el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales, que ha llevado a la reapertura del Seminario “San Pedro y San Pablo”.
Por supuesto que siempre hace falta “más” (en el decir de San Ignacio de Loyola), “más”, pero siempre dando gracias al Padre y Señor, por todos los beneficios concedidos, agradeciéndole, con la humildad de saber que nosotros, “todos”, somos simples instrumentos (“Protagonista” como tal, lo es el Espíritu Santo), y es Él, el Padre, quien “en Cristo” da origen, crecimiento, si somos fieles a su don de Amor. Creo que en este sentido de humildad (la cual, para manifestarse auténtica, tiene que ser probada en sufrimiento, en la Cruz madurado) y de acción de gracias, está la base del verdadero sentido de la “comunión orgánica”. Me parece ver en ello la dulce advertencia que nos hiciera el Beato Juan Pablo II cuando estábamos ingresando en el tercer Milenio: “No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento(13).

III. Peregrinar del Pueblo de Dios en nuestra diócesis; no nos cansemos de peregrinar a la Casa del Padre
No quisiera abundar en datos; una carta del Obispo no es un tratado de historia ni de teología pastoral. Recordemos, hagamos “memoria” (como el Pueblo de Israel) de los acontecimientos fundantes. Nuestro primer Obispo diocesano, el llorado Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, claretiano, desarrolló su misión como sucesor de los Apóstoles, en razón de la consagración episcopal y mediante la comunión jerárquica, signado en particular por el sufrimiento y la enfermedad; así, unido a la Cruz, fue “principio visible y el garante de la unidad de su Iglesia particular”(14). La fecha de su consagración episcopal (4 de julio) generó la costumbre que durante años se celebrara “el aniversario de la diócesis” más que el día de su creación por parte del Pontífice (el 21 de abril), en el día de la consagración del primer Obispo y su toma de posesión (por parte del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Pío Laghi). Me parece bien, salvo mejor y autorizada opinión, continuar con esta costumbre del 4 de julio; sólo este año nos hemos tomado la licencia de hacerlo en agosto, por la consagración e inauguración de la segunda catedral de la diócesis.
Mons. Alfredo Esposito Castro fue fundador del Seminario “San Pedro y San Pablo”, y dimitió en 1991 a la cura pastoral de la diócesis por razones serias de salud; luego de diversos destinos, fue acogido en la clínica San Camilo, donde fue cuidado y atendido amorosamente y allí falleció el 1ro. de enero de 2010, habiendo sido celebrada la misa de cuerpo presente en la iglesia catedral de Santa Florentina el día 2, y allí, en la renovada iglesia criptal de Santa Florentina y sus hermanos Obispos Padres de la Iglesia Hispana, en el área tumbal que se creara a tales efectos, espera la resurrección de los muertos, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús. Su báculo, la mitra de su consagración y una fotografía se hallan en un cofre vidriado sobre su tumba, como perpetuo recuerdo para la piedad de los fieles.
Nuestro segundo Obispo fue Mons. Rafael Eleuterio Rey, quien siendo obispo auxiliar de Mendoza, fue trasladado por el Papa Juan Pablo II a la diócesis el 18 de abril de 1992, donde estuvo a cargo durante catorce años. En febrero de 2006 presento su renuncia a la diócesis por razones de salud. Al Padre de las luces, al Señor de la historia, le agradecemos también por los dones con que lo colmó en su episcopado, y por todo el bien que pudo transmitir al Pueblo de Dios que le fuera confiado.
En cuanto a quien habla, va de suyo que sería inconveniente e imprudente referirme a mi persona. Me permito sólo esto: agradezco al Señor algunos símbolos, como el día de mi nombramiento por parte del Papa Benedicto XVI (curiosamente, el 3 de febrero, el día de San Oscar, Obispo, mi patrono; a quien le pedí protección y ayuda), el acompañamiento de tantos Obispos (27) en la celebración y del Señor Nuncio, así como de tanto clero y sobre todo de tantos, tantos fieles laicos, el día de mi toma de posesión, en la memorablemente calurosa tarde del sábado 18 de febrero, en el curso de la ceremonia que tuvo lugar en la catedral Santa Florentina, tan desbordada que las gentes estuvieron paradas al rayo del sol en el atrio, en la calle y en la plaza (al cabo de estos años: ¡gracias por esa paciencia y ese espíritu de fe!). Recordaré sólo que quise mirar hacia adelante (“veamos esperanza”, les dije) porque las miradas sombrías siempre me parecieron no provenientes del Espíritu, y que pedí ser reafirmado, como nuevo Pastor, en “la continua ‘novedad’ del cristianismo”, que radica en ser “acontecimiento de la salvación, que renueva interiormente en Cristo a la humanidad, transformando al ser humano desde su ‘ser interior’ más profundo: el ‘corazón’, entendido éste en sentido bíblico”, para lo cual intenté precisar que “para ver esa salvación actuante, para ver al Cristo viviente, es preciso el don de la fe, los ‘ojos de la fe’”.
El Señor hace nuevas todas las cosas. Él es el Señor de la historia. Él, y sólo Él, conduce el peregrinar del Pueblo de Dios en esta iglesia particular de Zárate-Campana, y en la Iglesia católica en el Universo. Levantemos el corazón a Él, al Señor de la historia, y veremos las maravillas que Él hace por nosotros.

IV. “Casa y escuela de comunión”: que lo sea de verdad
Nos hemos acostumbrado, quizá demasiado, a los acertados diagnósticos y a las palabras dignas y hermosas. No dejan de ser verdad, todo lo contrario, sólo que han de manifestarse en “vida” y vida en abundancia, pues la comunión eclesial es comunión de vida, de caridad y de verdad(15) y, en cuanto lazo del hombre con Dios, funda “una nueva relación” entre los hombres mismos y manifiesta la naturaleza sacramental de la Iglesia; sin esa “perenne novedad” del Espíritu la Iglesia podría verse menoscabada en su manifestación como “la casa y la escuela de la comunión” que es, como la definiera Juan Pablo III.(16). El ser humano es proyectual. Nuestro proyecto ha de fundarse en la Eucaristía, sacramento de la comunión eclesial, donde “participando realmente del cuerpo del Señor, somos elevados a la comunión con Él(17) y entre nosotros” . Al mismo tiempo, la Eucaristía es la epifanía de la Iglesia, donde se manifiesta su carácter trinitario.
¿Queremos ahora afianzarnos en un proyecto, en un camino?. Que ese proyecto esté inspirado por el Espíritu y siga las huellas de Cristo. Nuestro Plan Pastoral diocesano hace referencia a un “caminar juntos en Cristo” y parte de la consideración de la (por entonces) celebración del trigésimo aniversario de la diócesis, con oportunidad de la fiesta patronal del 8 de mayo de 2006: “(…) hemos iniciado un renovado caminar juntos, en pos de la nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y modos de expresión, como lo dijera el Papa Juan Pablo II. Después del Gran Jubileo por el que entramos en el IIIer. Milenio, como Iglesia particular queremos afianzar su herencia, puesto nuestro corazón en Jesucristo, el que hace nuevas todas las cosas (…). En ese «sentir con la Iglesia» es comprendido este Plan Pastoral (…) Ahora nos toca recoger la herencia jubilar, tomar conciencia de que lo importante no es tanto hacer “programas nuevos”, sino vivir la novedad permanente del evangelio. Creo que es todo un programa; lo que no quita que lo concretemos, en la medida de las necesidades pastorales, más y más. A nosotros la tarea de hacerlo carne. Todo esto queremos hacerlo en fidelidad a la Iglesia, en comunión orgánica dentro de ella, con el Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro, el cual “(…) es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los Obispos como de la muchedumbre de los fieles”(18).

V. Conclusión: el Rostro de Cristo, su mirada profunda que cala en nuestro interior
Discúlpenme la insistencia, mi deseo no es cansarlos con “ideas de fuerza” de ningún tipo. Persevero en el pedido: contemplemos el Rostro del Señor, sobre todo su mirada, su dulzura, en el Rostro de esa Cabeza coronada de espinas. ¿Por qué contemplarla? (Recordarán, nos lo preguntábamos en el mismo Plan pastoral). Porque la santidad es la perspectiva en la que debe situarse todo camino pastoral; la santidad de nuestras comunidades es lo que ha de sostener, recrear y potenciar las actividades propias de la pastoral ordinaria. Es en el seno de la comunidad eclesial (y en la Iglesia particular se dan todas las notas de la Iglesia universal), donde el ser humano recorre su camino de conversión, de liberación del pecado y de crecimiento en la fe, hasta el encuentro con Jesucristo. Por este motivo, si queremos contribuir en nuestra diócesis a una profunda renovación humana y cristiana, es preciso asumir que no hay “humanidad nueva” si no hay en primer lugar creaturas nuevas, hechas de nuevo (“déjame nacer de nuevo, Señor”, cantamos) con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio.
Y esto dicho, a comenzar desde el Obispo, que es en su diócesis Vicario(19), aunque indignamente de su parte, del “gran Pastor de las ovejas” (Hb 13, 20), y que, pidiendo por su propia conversión al Señor cada día, ha de manifestar la paternidad de Dios; la bondad, la solicitud, la misericordia, la dulzura y la autoridad moral de Cristo (…) en su índole trinitaria(20), todos tenemos que poner alma, mente, corazón, sangre y brazos para dar la vida, cada uno según su vocación y elección, para hacer de todos los seres humanos una sola familia, reconciliada en el amor del Padre; así recibiremos como don en la diócesis (y contribuiremos a la Iglesia universal) la perenne vitalidad del Espíritu Santo, que anima la Iglesia y la sostiene en la humana debilidad, debilidad que deviene fortaleza cuando hunde sus raíces en la misma vida de Cristo, que es toda trinitaria(21) .
Convencidos de la fuente de la Gracia, invoquemos la ayuda del Cielo, invoquemos sobre nosotros la Paz, que es un bien tan grande que entre las cosas terrenas nada se desea con mayor ardor, nada se puede tener de más perfecto(22) e imploremos esa Gracia de aquél que es el «Príncipe de la paz» (Is 9,6).
No dejemos de recurrir a la intercesión de María Santísima, aun cuando humanamente se derrumbara toda esperanza (humana); la esperanza teologal abre horizontes infinitos; María “es causa de salvación para todo el género humano”(23), Ella es nuestra Señora, quien desde Luján nos dice: “ora, canta, camina, trabaja, ten esperanza, que mi luz sea tu luz”. La luz de María es la Luz del Rostro de Cristo, Resucitado de entre los muertos. Él hace nuevas todas las cosas.



Con mi afecto y bendición,
+Oscar, obispo de Zárate-Campana
6 de agosto de 2011
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Notas:
1. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución pastoral Gaudium et Spes, n. 42.

2. San Agustín, De saпct. Virg., 6: PL 40, 399.
3. Cf San Anselmo, Or., 47: PL 158, 945.
4 Véase el link en AICA: http://www.aica.org/index.php?module=displaystory&story_id=1094&edition_id=49&format=html)
5. Cf Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, n. 7. La Iglesia comunión y misión.
6. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Unitatis Redintegratio, 15.
7. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, 20; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 860-862. Cf también las dos citas escriturísticas que el Directorio de los Obispos hace al respecto: “Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí” (Jn 10, 14). “La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero” (Ap 21, 14) (Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, Capítulo I).
8. Cf Benedicto XVI, Enc. Deus Caritas est, n. 19.
9. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 4.
10. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Dei Verbum, n. 7; Catecismo de la Iglesia Católica, 77-79.
11. Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, Introducción.
12. Véase en: http://www.aica.org/
13. Cf Juan Pablo II, Carta apostólica Novo Millenio ineunte, n. 43.
14. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 23.
15. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 9.
16. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Novo Millennio Ineunte, n. 43.
17. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 47; cf. Constitución dogmática Lumen Gentium, nn. 3; 7; 11; Decreto Unitatis Redintegratio, 2; Juan Pablo II, Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia.
18. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Lumen Gentium, n. 23
19. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, n. 27.
20. Cf Congregación para los Obispos, Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, “Apostolorum Successores”, aprobado por el Sumo Pontífice Juan Pablo II durante la audiencia concedida al suscrito Cardenal Prefecto el 24 de enero de 2004 y ordenada su publicación. Roma, desde la sede de la Congregación para los Obispos, el 22 de febrero de 2004, fiesta de la cátedra de San Pedro, I. El Obispo en el Misterio de Cristo, 1. Identidad y misión del Obispo.
21. Él es el Hijo eterno y unigénito del Padre, desde siempre en su seno (cf. Jn 1, 18), y el ungido con Espíritu Santo, enviado al mundo (cf. Mt 11, 27; Jn 15, 26; 16, 13-14).
22. Cf San Agustín, De Civ. Dei, 19, 11: PL 41, 637.
23. San Ireneo de Lyon, Adv. Haer., 3, 22: PG 7, 959.

25 julio 2011

Visita pastoral de Mons. Oscar Sarlinga al Hogar “San Camilo” de Vagues (partido de San Antonio de Areco)

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Vagues es una localidad muy pequeña del interior de la diócesis de Zárate-Campana, ubicada en el partido de San Antonio de Areco, donde los Religiosos Camilos crearon el Hogar, llamado precisamente, “San Camilo”, donde con gran amor y profesionalidad son cuidados 90 chicos y chicas con discapacidad profunda, de distintas edades. A su situación, en general bastante humilde, se une la deficiencia motora en distintos grados que sufren, la mayoría en grado severo. Este hogar es un punto de referencia, por su forma de cuidar y de trabajar con las personas con discapacidad. Es también un hogar modelo, que necesita del apoyo y la ayuda económica de todos para seguir prestando el servicio a estos jóvenes. Nuestro Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, quien en distintas ocasiones en el año se reunió con los Padres Camilos (cuyo Provincial, el Padre Juan Antonio, se trasladó a Vagues hace más de un año y allí reside) acudió a una visita pastoral, con motivo de la celebración del Santo Fundador del Instituto Religioso, ocasión en que pudo visitar a todos y cada uno de los jóvenes internos, al personal médico y de enfermería, a los sacerdotes y hermanos, y asimismo celebrar, al final, la misa comunitaria en la hermosa capilla que sirve a la vez de lugar de culto para la localidad (jurisdiccionalmente ubicada en la parroquia de San Patricio, de San Antonio de Areco).
Celebración de San Camilo en Vagues
Monseñor Sarlinga junto con el Padre Juan Antonio, Provincial de los Camilos
S.E. Mons. Oscar Sarlinga con el Padre Provincial de los Camilos
Concelebraron con el Obispo el Padre Provincial, Juan Antonio, el P. Amado y otros sacerdotes del Instituto, así como Mons. Roberto Amondaráin y el P. Scampini, O.P. quien es originario de San Antonio de Areco. El Obispo hizo alusión en la homilía al carisma de San Camilo de Lelis, al amor hecho carne en el servicio a los más necesitados y a los enfermos, y también a las especiales “capacidades” de amor y afecto, de sensibilidad y sintonía espiritual con que cuentan las personas llamadas “discapacitadas”, en especial las “profundas”. Señaló también Mons. Oscar Sarlinga que, “en un sentido, “todos” –dijo- con todas nuestras capacidades que Dios nos dio, padecemos también algún tipo de discapacidad, más no sea, por ejemplo, las de tipo existencial, cierto sentido de desorientación, el debilitamiento del espíritu de amor o de la capacidad de perdonar, de volver a empezar, de resiliencia espiritual” . Somos por ello, acotó el Obispo, “también necesitados de la comprensión, del afecto y de la atención de nuestros semejantes y familiares, en especial si son católicos, y la conciencia psicológica y moral de esta realidad nos tiene que ayudar a ser más humildes, y a ponernos más a disposición del servicio, con un sentido de evangelización y civilización”. Felicitó a la congregación de los Padres Camilos, a los laicos colaboradores, ya profesionales, ya voluntarios de la obra que allí se realiza (y que es un centro irradiador para la región) y expresó el deseo que en un futuro próximo pudieran realizar una experiencia pastoral en ese lugar también algunos de los seminaristas de la diócesis.
El Padre Wendelin fundador de San Camilo en Vagues
Estatua de San Camilo de Lelis a la entrada de Vagues
Ingreso a la capilla de San Camilo de Lelis en Vagues
En cuanto a los orígenes del Hogar San Camilo, buceando un poco en la historia, cabe destacar que fue el Padre Camilo P. Wendelin Rofner, fallecido este año a los 88 años, quien inició las primeras obras de este hogar señero de la caridad cristiana y del buen desempeño profesional, en los albores de 1960.
En efecto, en el andén de la estación de Vagues, cuando aún no había cumplido 15 años María Esther junto a otra niña vio descender del tren de las cuatro y media de la tarde de un día de invierno de 1957 a un sacerdote de 34 años que llegaba desconsolado al nuevo destino. Wendelin venía de Lima, Perú, donde desarrollaba cargos y actividades en la congregación San Camilo, era ecónomo –administrador de todos los bienes- y capellán en un leprosario situado en las inmediaciones de la capital peruana.
En aquella época los superiores de la congregación envíaron al P. Wendelin a Vagues con la misión de supervisar la construcción de lo que es hoy el Hogar de San Camilo.
A miles de kilómetros de su tierra natal. El sacerdote predicaba y sostenía que el rezo todo lo puede, y así fue. Luego de un mes recibió fuerzas, llenó su espíritu con la alegría de vivir según los designios del Señor y puso manos a la obra. Al inicio funcionó también un colegio de alumnos internos, con óptimo resultado, que duró durante 10 años –cerró en 1977- en el edificio del actual Hogar de Vagues. Cuando el sacerdote llegó en 1957 el Hogar contaba sólo la piedra fundamental y luego de la obra de P. Wendelin se erigió en lo que se ve actualmente, excepto la capilla que es más nueva y algunas reformas internas propias de los avances tecnológicos. El colegio de nivel secundario era abierto y además de contener adolescentes, no sólo de San Antonio de Areco sino de la región, tenía por objeto formar jóvenes comprometidos con el servicio al prójimo y suscitar vocaciones. En el año de 1975 la congregación argentina de San Camilo fue adscripta a la rama española, más dedicada al servicio de los enfermos que a la educación, razón por la cual todos los esfuerzos se concentraron en el Hogar que perdura y prospera hoy día.

17 julio 2011

Multitud de fieles participaron de la procesión y posterior misa en honor de Nuestra Señora del Carmen

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Padrenuestro.net
Festividades de Nuestra Señora del Carmen en Zárate-Campana 2011
Luego de una fructífera novena –en la que se trataron diversos temas, se realizaron actos de piedad y actos solidarios, algunos con relación a Caritas y a la campaña por no violencia- y cuando los pronósticos del día anterior hacía presagiar temporal y lluvias, el 16 de julio amaneció con un soleado día de invierno en la ciudad de Zárate, donde la procesión en honor de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de la ciudad, se inició a las 15 en la intersección de las calles Mitre y Justa Lima, con la dos veces centenaria imagen patronal, la presencia del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, los sacerdotes de la parroquia del Carmen, de la Curia y de otras parroquias, y numerosos fieles, muchos de los cuales acudían a la puerta de sus casas al paso de la procesión. La animación de dicho evento estuvo a cargo del Pbro. Eduardo Mussato y de los seminaristas presentes. Al llegar al templo o iglesia matriz de Zárate, comenzó la eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por Mons. Ariel Pérez, Mons. Santiago Herrera, Mons. Osvaldo Montferrand, Mons. Daniel Ferrari, y los Pbros. Oscar Iglesias, decano de Pilar, Eduardo Mussato y Adrián Lázaro. Asistieron el diácono Ramón Álvarez y numerosos seminaristas diocesanos.
El Obispo Mons. Sarlinga mencionó en la homilía la historia del Monte Carmelo, en Tierra Santa, la misión del profeta Elías, de cuyo nombre comentó el significado (del hebreo אֵלִיָּהו ēliyahū, «Mi Dios es Ya, esto es, Yahweh», profeta de Israel del IX siglo antes de Cristo, cuyo ministerio tuvo lugar en Israel luego de la muerte del rey Salomón, habiendo sido “heraldo de Dios”, el profeta de la justicia, de la misericordia, de la unción, de la equidad, de la caridad ardiente, y que hizo frente a Baal y sus sacerdotes, animados por la reina Jezabel (esposa de Ajab, quien reinó del 874 al 852 antes de Cristo). Él es, según la fe del Israel de Dios, el anunciador del Mesías al fin del mundo, y –acotó Mons. Sarlinga- nos enseña a conjugar justicia y misericordia (siendo que esta trasciende a la primera) y espíritu con realizaciones de justicia y paz en esta tierra, hacia la patria del Cielo, con esperanza, con ese realismo de la esperanza, dijo, que en nuestros tiempos encontramos en la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Mons. Sarlinga siguió relacionado al profeta Elías con el Monte Carmelo, citando1 R 18,16-19, cuando el profeta envió a congregar a todo Israel allí, con los profetas de Baal, y allí llamó al “fuego de Yahweh” sobre el holocausto que preparó para la gloria de Dios. Dijo que esto manifestó su espíritu profético en ese “cambio epocal” que se vivía en ese momento en que Israel corría el riesgo de perder su fe monoteísta, y que por ello Dios se manifestó a Elías en el mismo lugar donde Moisés sólo lo vio “de espaldas” (Cf 1 R 19,9-14 ; cf. Ex 33,21-23) y asimismo por eso la Escritura alaba al profeta como aquél que aplacó la cólera, que atrajo el corazón de los padres hacia los hijos, que restableció las tribus, enseñándoles el amor (Cf Sir 48,1-11) con esa potencia y esa caridad que tuvo, como la que manifestó para con la viuda de Sarepta (Cf Lc 1,17; Ibid 4,25s.)
Dijo después el Obispo que la relación con el Carmelo muy bien puede considerarse desde “el manto” que dejó Elías al profeta Eliseo, su sucesor, expresión de su poder profético, de su caridad, y que con ese mismo espíritu quisieron abrazar dicho manto los monjes, ya en el siglo XII, en el mismo Monte Carmelo, cuando San Simón Stock tuvo la entrega del escapulario, que significa algo así como la protección de la Santísima Virgen sobre los fieles, con ese espíritu con el que Dios dotó al profeta, el cual establece un nexo muy estrecho entre la fe, el sentido existencial y el testimonio de la vida cristiana, que incluye la solidaridad como virtud.
Mencionó también el Obispo que luego del siglo XII hubo momentos muy duros en Europa, y también un cambio epocal, con la guerra de los 100 años, la peste, pero también hubo signos manifiestos de santidad, y la instrucción en las escuelas catedralicias, el crecimiento de los gremios artesanales, el incremento de la solidaridad, razón por la cual, en nuestro mundo de hoy, en nuestra Latinoamérica y en nuestras comunidades, donde todavía se vive la piedad popular, sean cuales fueren los tiempos, y sean cuales fueren las crisis actuales de nuestra humanidad, tenemos sobre todo que tener esperanza realista o realismo de la esperanza, esto es, el efecto de la esperanza como virtud teologal que afina nuestro discernimiento, que anima toda nuestra vida, alejando de nosotros todo cinismo, pero sin darnos el lujo de ser ingenuos, y menos todavía, desprevenidos. Dios siempre nos da su gracia –dijo- siempre nos ama, nos fortalece, jamás hará faltar a su Iglesia el consuelo y la gracia que necesita.
La esperanza, la esperanza que no defrauda, ha de mantenerse en nosotros, continuó el Obispo, porque le da renovado sentido a nuestra participación en la Cruz del Señor, en su resurrección, y es como un fuego votivo interior, que nos impulsa a ser testigos vivientes del Amor de los Amores.
Se tuvo a continuación la bendición de los Escapularios, que impusieron a numerosos fieles los sacerdotes presentes, con la bendición del Obispo.
Al término de la misa la concurrencia disfrutó de un concierto del coro de la UTN (Universidad tecnológica nacional, de Zárate-Campana) el cual comenzó con un cántico mariano. Terminado el concierto, la comunidad presente, los sacerdotes y el Obispo concurrieron a un ágape fraterno en los salones pastorales de la iglesia del Carmen.
Por su parte, también la parroquia de Nuestra Señora del Carmen (confiada a los Padres Rogacionistas del Sagrado Corazón) en la ciudad de Campana tuvo sus fiestas patronales, presididas por el R.P. Giovanni Guarino, cura párroco y concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo y el Pbro. Nestor Villa. Se repuso la procesión previa a la misa, que fue ocasión de conocer a algunas nuevas familias del barrio, y se concluyó en la iglesia para la eucaristía.

15 julio 2011

Pastoral barrial: Quincuagésimo Aniversario de la Capilla “Jesús Obrero” de Pilar en el barrio “Villa Verde”

50mo. aniversario de la capilla Jesús Obrero en Pilar, Dioc. Zárate-Campana
El sábado 9 de julio a las 18 tuvo lugar la celebración eucarística en la capilla de "Jesús Obrero", perteneciente a la jurisdicción parroquial de Nuestra Señora de las Gracias, en el 50mo aniversario de la creación de dicha capilla, de estilo clásico, amplia, luminosa, con buenas instalaciones pastorales, que fue la primera iglesia fuera del templo de la parroquia matriz (Nuestra Señora del Pilar) erigida en el partido homónimo. Esta celebración fue emblemática porque, cincuenta años atrás, el actual partido de Pilar (de actuales 300.000 habitantes) era apenas un pueblo pequeño y la zona de la actual capilla poco menos que un descampado en las afueras, lo que en su momento significó una avanzada de la misión casi en zona rural, habiéndose celebrado la primera misa allí en 1961.
El Obispo Mons. Oscar Sarlinga acudió a la celebración, de la que participaron el cura párroco, Pbro. Fernando Crevatin, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y Mons. Ariel Pérez (primer cura párroco de la jurisdicción de Ntra. Sra. de las Gracias).
La comunidad barrial (actualmente el barrio se llama “Villa Verde”) estaba exultante, había preparado muy bien la celebración y los actos posteriores, manifestándose la presencia de los primeros catequistas del lugar y primeros misioneros, el primer grupo juvenil y numerosos fieles. Antes de la misa se tuvo un cortometraje preparado a los efectos con la historia vivida de estos 50 años como comunidad católica. Se recordó a los Padres del Verbo Divino, a distintos sacerdotes que prestaron su servicio en esa zona, y en la capilla, y a las Hnas. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor (algunas de las cuales estaban presentes), así como también cómo fue promovida la evangelización desde la parroquia matriz, Nuestra Señora del Pilar. Mons. Oscar Sarlinga hizo referencia a todo ello en la homilía, relacionándolo con el efecto siempre eficaz de la siembra de la Palabra de Dios y con el Plan pastoral diocesano, en lo referente a fomentar una espiritualidad de la comunión para la misión, puesto que esta última perdería toda fuerza si no se hace en comunión con el Obispo y con la Iglesia, así como potenciar el apostolado laical hacia dentro de la comunidad eclesial y las iniciativas de presencia pública de nuestros laicos. En la celebración eucarística estuvo presente el "Coro Municipal" de Pilar, el cual tuvo una destacada actuación.
Luego de la celebración eucarística los participantes tuvieron un encuentro comunitario, que duró cerca de tres horas, en el que el cura párroco del lugar, Pbro. Fernando Crevatin, solicitó escuchar los testimonios directos de feligreses, agentes pastorales y sacerdotes, en un arco de tiempo desde los años '60 hasta la actualidad, lo cual se hizo con espontaneidad y con valor pastoral y hasta histórico. Mons. Sarlinga y los sacerdotes permanecieron hasta el final, y se trató de un fraterno encuentro que motivó a todos a la continuación de la misión. Particular interés adquirió el testimonio de los entonces jóvenes misioneros de la Gran misión de Pilar de 1983.
Cabe destacar que la capilla fue construida con el esfuerzo real del pueblo del lugar, de lo cual se recibieron también diversos testimonios verbales, que manifestaron el amor de la gente del lugar por ese centro pastoral, el cual, aunque no fue hecho en su momento sede de parroquia, sigue manteniendo una irradiación evangelizadora. Al término de la ceremonia se le presentó al Obispo el "libro del oro" del cincuentenario para su mensaje y firma, luego de lo cual dejaron su mensaje los sacerdotes presentes y el libro fue transmitido de uno en uno de los participantes del encuentro posterior, quienes dejaron sus impresiones, su mensaje y su firma.
Referencia fue hecha también al Plan Pastoral diocesano, precisamente en el punto I (“El camino pastoral recorrido nos orienta y nos allana el camino por recorrer”) n. 8, cuando habla de la “Aplicación de la dimensión misionera de toda la Pastoral en las parroquias y en los decanatos” puesto que las capillas en tanto centros de culto, catequesis, misión, caridad institucional, promueven y suscitan la mentada “pastoral misionera en nuestras parroquias, con la aspiración de vivir (parroquias, movimientos y asociaciones de fieles) en «estado de misión», lo cual significa, por un lado, que todas las actividades pastorales poseen una dimensión misional y misionera en sí (…, y por otro lado, que las parroquias, e incluso los decanatos, han de realizar «gestos» misionales concretos, tales como son, por ejemplo, las misiones populares o las misiones juveniles”.

10 julio 2011

Celebraciones en el día de Santa Florentina cuando Campana cumple 126 años

Puede verse la noticia en el portal:

La ciudad de Campana se engalanó por los 126tos. festejos de su fundación (Solemnidad de Santa Florentina, 6 de julio) y celebra el 195to. aniversario de la independencia patria
9 de julio de 2011
El día 6 de julio la ciudad de Campana conmemoró el centésimo vigésimo sexto aniversario de su fundación, en la festividad de Santa Florentina, cuya celebración ese día como solemnidad en la ciudad concedió para ese día, mediante rescripto, el Papa Juan XXIII. El Municipio, a través de la Sra. Intendente, Dña. Stella Maris Giroldi, invitó a la comunidad a participar de los distintos actos conmemorativos a realizarse durante el transcurso del día, los cuales consistieron en el izamiento de la enseña patria (a las 8.00) en el mástil de la plaza Dr. Eduardo Costa (el fundador) una ofrenda floral (a las 9.30) al pie del busto del mencionado Don Luis Costa y, seguidamente, una ofrenda en el Panteón de la Familia Costa, en la necrópolis local. A las 10 tuvo lugar la recepción de autoridades e invitados especiales en el Palacio Municipal, entre los cuales, el Sr. Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, el cura párroco de la iglesia catedral, Pbro. Hugo Lovatto y el cura párroco de Nuestra Señora del Carmen, R.P. Giovanni Guarino (de los Padres Rogacionistas) se hicieron presentes. Al término de dicho encuentro, se dio inicio al acto central, en gran palco frente al busto del Gral. Don José de San Martín con la entonación del Himno Nacional Argentino, una alocución alusiva a la fecha y un desfile cívico militar. Fue notable la participación de ciudadanos de Campana, cuya asistencia se extendía en forma de herradura en torno de la plaza de 4 manzanas. Como es costumbre, la imagen de Santa Florentina (virgen y fundadora de conventos o abadías, del siglo VI) fue trasladada procesionalmente junto al palco municipal, antes del inicio de las celebraciones cívicas. Ya durante la novena, la imagen de la Patrona Comunal, Santa Florentina, había visitado distintas instituciones, por iniciativa de los Padres de la iglesia catedral, e hizo lo propio en el Palacio Municipal, donde fue recibida por la Intendente de Campana, Stella Maris Giroldi, junto a funcionarios y vecinos.
Luego de una jornada entera de celebraciones, a las 19 fue celebrada la misa, presidida por el Obispo, en la iglesia catedral de Santa Florentina, la única en el mundo que la tiene como patrona. Cabe destacar que la diócesis de Zárate-Campana tiene como Patrona a la Virgen de Luján y compatrono a San José, la iglesia catedral a Santa Florentina (por rescripto de Juan XXIII, como se dijo) y la iglesia concatedral de Belén de Escobar a la Natividad del Señor (es decir, que sus patronales se celebran en Navidad). Concelebraron con el Obispo sacerdotes de la ciudad, Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, Mons. Daniel Ferrari, el Pbro. Hugo Lovatto, cura párroco, el R.P. Giovanni Guarino, el P. Joaquín Ocampo Álvarez, dj., y los Pbros. Pablo Iriarte, Agustín Villa, Lucas Martínez y el Pbro. Gabriel Micheli. Mons. Oscar Sarlinga trazó en su homilía los rasgos fundamentales de la vida de Santa Florentina y sus hermanos, los obispos San Isidoro de Sevilla, San Leandro y San Fulgencio (que se encuentran representados en el panel pictórico de la iglesia criptal, junto con imágenes simbólicas de Campana y de Zárate) y se refirió a la importancia capital que tuvieron en medio de la crisis arriana que azotaba a las tierras hispánicas, y la significación de la fundación de conventos (40) por parte de Santa Florentina, con la oración, el afianzamiento de la Iglesia, y la conservación de la cultura clásica grecorromana, paleocristiana y cristiana primitiva, y todo esto en tiempos previos a la invasión islámica del año 711 a la península. Hizo a tal propósito una semblanza de San Isidoro y su extraordinaria obra, y a continuación mencionó con beneplácito lo que había significado la celebración en la cultura del pueblo de Campana, conforme al concepto de cultura de la constitución Gaudium et spes, en el n. 53, al cual citó. Dijo a continuación que deben integrarse siempre los ejes del espíritu, de la cultura y lo social, y que ése es un gran ejemplo que nos legaron tanto Santa Florentina como sus hermanos obispos.
HISTORIA El partido de Campana debe su nombre al propietario de la estancia ubicada en la zona de “Cañada de la Cruz”, lugar donde hoy se asienta la ciudad. En 1759, el comerciante Francisco Álvarez Campana compra la propiedad y partir de ese momento, la llama “Rincón de Campana”. En 1860 la estancia es adquirida por los hermanos Eduardo y Luis Costa. En 1875, se procede al loteo y creación del pueblo de Campana, fundado por los hermanos Costa. Para ese entonces, el puerto de ultramar y la creación de la línea férrea impulsaron el desarrollo de la zona. Numerosas instituciones, como el correo, la policía y las escuelas hacen pronta aparición en el pueblo que comienza a ser habitado por inmigrantes. En 1885 Don Alfredo Dabble levanta el primer frigorífico argentino y se instalan así industrias como el molino harinero de Morixe y la Destilería de Alcohol. Hasta 1924, el frigorífico dio empleo a miles de trabajadores. Ese año un incendio destruye sus instalaciones y desde entonces, Campana entra en una pronunciada decadencia que se prolonga hasta el establecimiento de la empresa Dalmine SAFTA, en 1954. Con el tiempo se radicaron además otras industrias de primer nivel. La ciudad continuó con un permanente crecimiento, eje de zona de polos industriales y puerto de ultramar.
El Obispado de Zárate-Campana fue creado por el Papa Pablo VI mediante bula del 21 de abril de 1976, y el primer Obispo electo, Mons. Alfredo Esposito Castro, fue consagrado el 4 de julio de ese año. Este año 2011 el Obispado cumple 35 años de su fundación, y la recurrencia será celebrada con oportunidad de la consagración de la iglesia co-catedral, en Belén de Escobar (con motivo del término de su restauración), que tendrá lugar el sábado 27 de agosto.
El 9 de julio en Campana
Con motivo de desarrollarse el Acto conmemorativo del 195º Aniversario de la declaración de la independencia patria, que tiene lugar hoy sábado 9 de Julio, el Municipio de Campana ha invitado a la comunidad a participar de los mismos conforme, conforme a un programa cívico-religioso, que incluye el izamiento de la enseña patria, en el mástil de la Plaza Dr. Eduardo Costa (a las 08), la recepción de autoridades e invitados especiales, en el Palacio Municipal, y a continuación, la celebración de la Misa por la Patria, oficiada en la iglesia catedral de Santa Florentina, a partir de las 10.
El Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga ha delegado a todos los efectos de los actos celebrativos al vicario general Mons. Edgardo Galuppo.
La continuidad del acto conmemorativo del 195º Aniversario de la declaración de la Independencia se ha previsto luego de la Misa, desde las 11, con la ofrenda floral única al pie del busto del Gral. Don José de San Martín, con concentración frente a la Escalinata de la plaza Dr. Eduardo Costa, entonación de las estrofas del himno nacional argentino, palabras alusivas a la fecha y finalización con la presentación del espectáculo artístico “Forjadores de la Patria”.
A modo de homenaje a los próceres de la patria que tuvieron acción preponderante en la declaración de la Independencia, el Municipio ha invitado a embanderar e iluminar los frentes, no sólo de los edificios municipales, sino también de las dependencias de Organismos y Empresas nacionales y provinciales, de las Fuerzas de Seguridad, de Bancos Oficiales, del Departamento Judicial Zárate-Campana y la Justicia Federal con asiento en este Distrito, del Obispado de Zárate-Campana e iglesia catedral, como así también establecimientos bancarios privados, industriales, comerciales, escolares, entidades de bien público, sociales, culturales y deportivas.
Fuente principal:
http://www.laautenticadefensa.com.ar/

29 junio 2011

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

El día 29, el Obispo celebra la misa en la sede del Seminario diocesano “San Pedro y San Pablo” en Buenos Aires; lo acompañarán Mons. Santiago Herrera, Mons. Marcelo Monteagudo, Mons. Daniel Ferrari, el Pbro. Fernando Fusari, el Pbro. Mauricio Aracena y diversos sacerdotes y diáconos
En toda la diócesis se tendrán las horas de adoración eucarística en acción de gracias por el sexagésimo aniversario de la ordenación sacerdotal del Santo Padre Benedicto XVI, y también en el Seminario diocesano.
El día 2 de julio en solemnidad (trasladada) celebrará la misa en la parroquia de Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, de Campana

SANTOS PEDRO Y PABLO APÓSTOLES
29 de Junio de 2011
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solemnidad
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Día del Santo Padre
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…Esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre…

PRIMERA LECTURA
Lectura de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11
Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos.»
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.
De pronto, apareció el Angel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Angel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: « ¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.
El Angel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»
Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Angel, sino que creía tener una visión.
Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Angel se alejó de él.
Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Angel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»
Palabra de Dios.

SALMO
Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)
R. El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.
Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
El Angel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18
Querido hermano:
Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Palabra de Dios.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Palabra del Señor.

28 junio 2011

CORPUS CHRISTI 2011 EN ZÁRATE-CAMPANA

CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI EN CAMPANA,
en ZÁRATE y en otras ciudades de la diócesis

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La Fiesta del Corpus Christi fue celebrada en la diócesis en distintas parroquias, y de modo especial en las ciudades de Campana, Zárate, Belén de Escobar y Baradero. Es digno de notar cómo en estas ciudades ha retomado fuerza esta celebración, y cómo se ha volcado la gente a acompañar el paso del Santísimo por las calles.
En la ciudad de Campana, la celebración tuvo lugar el domingo 26, a las 11, con la celebración de la misa presidida por Mons. Oscar D. Sarlinga y concelebrada por el cura párroco de Santa Florentina, el P. Hugo Lovatto, por Mons. Daniel Ferrari, Mons. Marcelo Monteagudo, y los Pbros. Pablo Iriarte, Agustín Villa, Lucas Martínez y Fernando Fusari. Asistió el diácono Ricardo Dib y estuvieron presentes varios seminaristas y numeros monaguillos. La Sra. Intendente municipal, Doña Stella Maris Giroldi se hizo presente en la celebración, así como miembros del poder ejecutivo del Municipio de Campana, autoridades educativas, numerosos jóvenes, niños de distintos colegios y fieles laicos en general, también de las capillas de Santa Bárbara y de San Martín de Porres.
En su homilía, Mons. Oscar Sarlinga habló sobre la significación del Corpus Christi como el Cristo Crucificado y Resuciitado, verdaderamente presente en la Eucaristía, y del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, que camina en la historia, una de cuyas imágenes es la marcha del pueblo de Israel como lo narra el libro del Deuteronomio. Expresó que en nuestro caminar, tenemos un proyecto de vida, que hemos de someter al proyecto de Dios, y que para discernirlo la actitud ha de ser la de "soy un servidor más del Señor, que se haga en mí, según su Palabra", a imagen de la sumisión más perfecta, más inteligente, más santa, que ha sido la de María, la Madre de Dios, quien respondió al pedido del Altísimo: "Yo soy la servidora del Señor". La frase latina "ut sit", "que sea" tiene que ser un signo de ponernos en sintonía con el proyecto de Dios sobre nosotros, de cómo Él guía amorosamente nuestra vida, y de nuestra fidelidad a ese proyecto divino, que tenemos que discernir desde la oración, en la oración, en una actitud filial.
Dijo que si creemos, en el sentido más puro de la palabra, encontramos salvación, y el poder transformador de la fe, el poder de la Eucaristía será capaz de renovar verdaderamente el mundo y la Iglesia, a partir de la renovación de los corazones: el rencor, la acedia y el odio se desvanecerán, la violencia se transformará en energías de amor, y por lo tanto, la muerte en vida. La muerte ya ya sido vencida por la Resurrección gloriosa de Jesucristo –dijo-. Queda en nosotros los cristianos el recibir con fe y devoción los efectos inconmensurables de ese Amor; el odio, la envidia, la dispersión y el desinterés por el bien de los demás no pueden tener ya la última palabra. En cada acto del cristiano está presente la Resurrección. Este poder transformador, para retomar una expresión del Santo Padre Benedicto XVI, es como una «fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser», se trata de la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Conforme a algunas de sus ideas de fuerza, dijo también el Obispo que la realización de la "civilización del Amor", que es uno de los cometidos de la misión cristiana, incluye la legítima colaboración en todo lo que significa la construcción de la sociedad civil, en especial en lo concerniente al bien común, a la búsqueda de la justicia y de la paz, de la cultura del trabajo y del crecimiento en las virtudes sociales.
Estamos aquí en esta celebración -dijo- porque creemos en la «redención» y no simplemente de «energías espirituales», puesto que hemos recibido en lo más íntimo de nuestro ser la fuerza transformadora de la Redención de Cristo y podemos entrar en este magnífico dinamismo en y desde la fe, en y desde la aceptación de la Cruz Pascual. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porqué se entrega realmente a sí mismo. Esta primera transformación fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto la transformación no puede detenerse, antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que a su vez nosotros mismos seamos transformados; este es el significado de la Fiesta del Corpus Christi. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo, sus consaguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoración, hemos dicho, llega a ser, de este modo, unión. Dios no solamente está frente a nosotros, como el Totalmente otro. Está dentro de nosotros, y nosotros estamos en Él. Su dinámica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los demás y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusión muy bella a este nuevo paso que la Última Cena nos indica con la diferente acepción de la palabra «adoración» en griego y en latín. La palabra griega es “proskynesis”.
Significa el gesto de sumisión, el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir. Significa que la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra será posible solamente en el segundo paso que nos presenta la Última Cena. La palabra latina adoración es ad-oratio, que etimológicamente significa contacto boca a boca, abrazo y, por tanto, en resumen, “amor” en el sentido más puro. La sumisión se hace unión, porque aquel al cual nos sometemos es Amor. Así la sumisión adquiere sentido, porque no nos impone cosas extrañas, sino que nos libera desde lo más íntimo de nuestro ser.

Habrá una nueva primavera, mencionó el Obispo, si somos fieles al Señor Jesús, que nos ha elegido, si nos abrimos a su Espíritu, si somos fieles a la Iglesia, que verdaderamente es el Cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios, si estamos unidos, en la oración, en el afecto fraterno, dentro de la multiformidad de los dones que hemos recibido, en el único Don del sacerdocio ministerial (3), si nos confiamos enteramente a la intercesión materna de la Virgen y si nos ponemos enteramente al servicio de aquéllos que nos han sido encomendados, con nuestra predicación, para que ésta que suscite la fe, a ejemplo de San Pablo (Cf. Hch 18,1-8), sabiendo que quienes son de verdad evangelizados se tornan a su vez evangelizadores: es impensable que un hombre haya acogido la palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia. Pidió Mons. Sarlinga la gracia de renovar nuestra alegría apostólica, para hacer como los Apóstoles, quienes “salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con todos ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban” (Mc 16,20).

Necesitamos la alegría, -dijo- que es elemento esencial en la vida del sacerdote, debe un principio y una fuerza vital, fruto de la vida del Espíritu Santo en él. En la alegría, especialmente la alegría compartida, la del espacio de verdadera fraternidad, hacen su ingreso la fe, la esperanza y la caridad; las tres virtudes teologales, para vivir y experimentar siempre y en todo momento, para transmitir en el apacentar al pueblo que nos ha sido confiado. Es signo de salud del alma; pidámosle al Señor que arranque de nosotros toda tristeza, que es fruto de la acedia y nos impulsa a la duda, a la amargura, a la impaciencia y al enojo. También nos lo ha dicho el Papa, mencionándonos que este tema es “uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”, pues “(…) el sacerdote, hombre de la Palabra divina y de las cosas sagradas, debe ser hoy más que nunca un hombre de alegría y de esperanza” (Benedicto XVI, Videomensaje del Papa al Retiro internacional sacerdotal en Ars, Ciudad del Vaticano, martes 29 de septiembre de 2009).

Al término de la celebración eucarística, toda la feligresía presente y numerosos que se agregaron, los ministros y sacerdotes, y el Obispo salieron del templo para la procesión, que abarcó la manzana del triángulo que forma el conjunto del predio catedralicio, el cual se vio enteramente cubierto. Hubo tres "capillas posas" en las cuales se tuvieron meditaciones e intenciones especiales, a cargo de distintos grupos apostólicos. Por fin, se concluyó con la bendición con el Santísimo en el atrio de la iglesia catedral, a toda la gente que estaba en la calle adyacente.

Explicación de la fiesta

Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Esta es una realidad de fe que siempre fue creída por la Iglesia católica.

Otro tema es el origen de la festividad den la historia de la Iglesia:

Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad. En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección de Nuestro Señor Jesucristo.

El milagro de Bolsena

En el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en ese momento de la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada. Cuando estaba celebrando la Misa junto a la tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada y salpicó sus manos, el altar y el corporal.

El sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo. Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía el Papa Urbano IV. El Papa escuchó al sacerdote y mandó a unos emisarios a hacer una investigación. Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el corporal con las gotas de sangre.

Se organizó una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con as manchas de sangre se exhibe con reverencia en la Catedral de Orvieto.

A partir de entonces, miles de peregrinos y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer donde ocurrió el milagro.

En Agosto de 1964, setecientos años después de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional. Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.